Slán, Dublin!

Slán es como se dice adiós en irlandés, pronunciado /slón/. También sabemos decir dia dhuit (/día guit/) que se usa para saludar y significa “Dios esté contigo”. Y una de las más importantes: sláinte /sloncha/ para brindar. Aquí no solo aprendimos inglés.

Hemos llegado al final de la experiencia, tres semanas de inmersión lingüística en Dublín, yendo a clase cinco días a la semana y con excursiones los domingos, se puede decir sin lugar a dudas que hemos aprovechado al máximo estos días en el extranjero. Nos hemos metido de lleno en la cultura irlandesa y esto ha sido gracias a las familias que nos han acogido, al colegio y a todas las personas que están detrás organizando el programa. Go raibh maith agaibh! ¡gracias!

El miércoles se celebró Halloween en el colegio ya que la semana que viene ellos tienen vacaciones. Muchos chicos vinieron disfrazados a clase, y algún que otro profesor también. Si es que el Halloween se inventó en Irlanda, tiene el mismo origen que nuestro Samaín, solo que ellos samhain lo pronuncian /sóun/. (Estáis aprendiendo muchísimo en esta entrada).

Todo esto para deciros que terminamos las clases a la 1 de la tarde y nos pusimos a jugar al fútbol mientras esperábamos al momento para ir a Phoenix Park. Este parque es el parque natural más grande de Europa y tiene unos 600 ciervos salvajes pero por desgracia no vimos ninguno.

Una vez allí teníamos una visita guiada al Ashtown Park, donde nos explicaron cómo vivían las personas en la torre durante varios siglos y como la usaban para defenderse. Después de la visita cultural fuimos a descubrir otras partes del parque y hasta aprovechamos una colina para hacer la croqueta o cómo decimos nosotros, tirarnos a rebolos.

El jueves fue nuestro útlimo día en el colegio y el día de las despedidas de nuestros compañeros irlandeses. Durante el lunch nuestra coordinadora local nos trajo pizzas para comer y después fuimos al gimnasio para jugar al fútbol otra vez. Aunque no todo fue fútbol, también hubo algo de bádminton, pesas y baloncesto.

Y así acabamos la experiencia Vigo en inglés. Después de varias visitas a Dublín y al centro comercial, paseos por parque verdes, muchas tardes de deporte y por supuesto, muchas horas de clase en inglés; hemos llegado al último día. Ahora volvemos a casa con la maleta llena de souvenirs y muchas historias para contar. ¡Hasta pronto!

Saboreando los últimos momentos

Muy buenas a todo el mundo. Empezamos la última semana de Vigo en inglés, algunos alumnos desean no irse nunca de Irlanda y algunos padres también. Pero como el vuelo ya está comprado, el viernes sin falta llegamos a Vigo. Ahora sin adelantarnos a los hechos, vamos a contaros que hicimos estos días:

La lluvia que nos acompañó el domingo en Malahide nos siguió el lunes todo el día. En principio íbamos a jugar al fútbol en un campo de hierba que está al lado del colegio. Sin embargo, hubo cambio de planes para evitar posibles hipotermias un par de días antes de volver a casa. Al final fuimos al pabellón del instituto para jugar voleibol contra estudiantes irlandeses de quinto.

La reacción más tranquila cada vez que les digo que voy a hacer una foto.

El martes tuvimos un día especial. Por la mañana fuimos a clase como de costumbre, no hay que olvidarse de que vinimos aquí a aprender inglés. Pero lo que hizo especial este día fue que salimos antes de clase para ir a nuestro lugar favorito de Dublín. Sí, volvimos al centro comercial. Fue un ligero cambio en la planificación como premio y para poder exprimir al máximo la experiencia irlandesa.

En clase de inglés, practicando gramática.

Aprovechamos para comer allí nuestro lunch y disfrutar de tiempo libre para jugar a las máquinas del arcade y hacer compras de último momento. Si alguno no lleva regalos para la familia no puede decir que no tuvo tiempo 😉 . El motivo principal por el que fuimos al centro comercial era poder volver a jugar a los bolos. Más de uno buscaba revancha de la última partida, pero ya os podemos adelantar de que los resultados fueron muy parecidos a los anteriores. Habrá que quedar en Vigo para ir a jugar juntos otra vez.

Más de uno se gastó todas las monedas que tenía intentando conseguir más monedas.

Gracias a todos los que leéis el blog. Espero que vuestros hijos os estén contando de primera mano lo bien que se lo están pasando. Esta experiencia a algo que van a recordar para toda la vida. ¡Nos vemos en la próxima (y última) entrada!

Último finde en Dublín

Esto parece una cuenta atrás, último viernes y último fin de semana. Pero los ánimos siempre en alto, que nos los estamos pasando muy bien. Hoy viernes fue la última oportunidad para esas clases de conducir que también hubo la semana pasada. Una pena que no nos quedamos dos días más porque una de las tres clases se quedó sin conducir.

Pablo fue el primero en conducir.

Yago y Marcos con gafas que simulan la visión cuando estás borracho.

Samuel aprendiendo sobre mantenimiento del coche.

Como es viernes nos regalaron salir antes de clase. Estuvimos jugando al fútbol contra estudiantes irlandeses en la última hora. Como se dice aquí, fue rough. Llevábamos dos semanas con ganas de partido y menudo partido. Mucho correr, mucho sudar y muchos golpes. Muchos, muchos golpes. El lunes nos toca repetir, pero esta vez contra los de quinto año. Tenemos todo el finde para descansar y recuperar fuerzas para darlo todo en la cancha.

También pasamos por el gimnasio para practicar un poco de boxeo.

El sábado, como siempre, nos tocó descansar. Algunos durmiendo hasta las 10 am, otros aprovechando para jugar otra vez al fútbol y la mayoría con muchas ganas de ir al centro comercial para seguir gastando el poco dinero que queda a estas alturas del viaje.

El domingo nos volvimos a encontrar en la estación de tren de Dublín para ir a Malahide. El tiempo no nos acompañó por la mañana pero, aunque parezca contraproducente, nos llovió menos que en Vigo.

La excursión a Malahide, un pueblo de la costa irlandesa al norte de Dublín, incluía una visita a los jardines del castillo. Un lugar inmenso con una iglesia en ruinas, cementerio, castillo, campo de fútbol gaélico, jardín botánico, campo de golf y mariposario. Todo pertenece a la misma familia, que son tan amables que dejan entrar a plebeyos como nosotros para pasear por todo el terreno.

Vimos un partido de fútbol gaélico.

Había muchas esculturas hechas con el tronco de árboles antiguos.

Después de comer intentamos seguir nuestro recorrido pero la lluvia no nos dejó así que volvimos a Dublín. En el trayecto en tren el tiempo cambió drásticamente, salió el sol y empezó a hacer calor. En todos los días que llevamos aquí nunca habíamos estado en el centro con el cielo despejado.

Aprovechamos la luz del sol para hacer un mini tour de la ciudad. Aprendimos de donde viene el shamrock (el trébol) y el harpa que vemos en todas las tiendas de souvenirs. También un poco de historia de la hambruna y la independencia de Irlanda. Ahora os toca a los padres preguntar a vuestros hijos que aprendieron en el tour 😉

Tristemente, el monitor estaba ocupado dando el tour y se le olvidó hacer fotos. Así que para esta parte del Dublín soleado tenéis que pedirle sí o sí las fotos a vuestros hijos, que después del tour (y como se habían portado tan bien) tuvieron tiempo libre en la ciudad con el que no contaban. No se pueden quejar porque los tratamos muy bien.

Otro paseo por Blanchardstown

¡¡Muy buenas, familias!! Ya casi se nos acaba la segunda semana el pili, ¿quién iba a decir que esto pasaría tan rápido? La verdad es que el motivo por el que vemos el tiempo volar es que siempre estamos ocupados. Nos despertamos temprano por la mañana para ir a clase y después de clase siempre tenemos alguna actividad, en total estámos más de 9 horas fuera de casa. Pero el miércoles fue distinto, los miércoles tenemos un par de clases menos por lo que tenemos tiempo extra para hacer algo divertido.

Aprovechamos la tarde para ir nuestro centro comercial de confianza: Blanchardstown. ¿He mencionado ya que es el más grande el país? Pues allí fuimos para ver una peli, no sin antes darnos un paseo por las tiendas de zapatos y nuestra parada obligatoria para merendar en nuestro restaurante favorito (McDonald’s).

The Smashing Machine | Cinema Showtimes

La película se titula The Smashing Machine, con Dwayne Johnson y Emily Blunt. Nos sirvió un poco de clase de inglés porque fueron dos horas de listening sin subtítulos. Aunque a estas alturas ya estamos acostumbrados a que nos hablen en inglés sin subtítulos así que cero dramas.

El jueves volvimos a nuestro horario habitual de clases y eso solo quiere decir una cosa: deporte nuevo. Aún estamos a la espera de poder jugar un partido de fútbol, pero parece que antes vamos a hacer un recorrido olímpico. Empezamos con fútbol gaélico, probamos el cricket y el rounders, hockey, natación… ¡y hoy tocó bádminton!

Jugamos uno contra uno todos a la vez, cuando un jugador marcaba 5 puntos nos tocaba rotar. Los que iban ganando subían en la lista y los que iban perdiendo bajaban. Como siempre, al principio costó entender la dinámica pero después todo fluye como la seda. Nos han prometido voleibol mañana así que ya veremos que tal se nos da eso. ¡Hasta pronto!

 

Adaptados a la rutina

Empezamos la segunda semana de clases con cielos grises e intentando desafiar el tráfico de la mañana para no llegar tarde. Parece que el sol que vimos los primeros días no va a volver, este sí que es el clima irlandés que nos habían prometido.

En clase de inglés con Mr. O’Driscoll

Entre clases de inglés, educación física y aulas de informática, los días empiezan a pasar más rápido. Los profesores hablan muy bien de nosotros, dicen que somos muy educados y amables. Es lo que tiene nuestro encanto natural 😉

El lunes empezamos la semana con buen pie, fuimos a la piscina a darnos un buen chapuzón. La piscina quedaba cerca del colegio así que fuimos caminando. Ya con el bañador y el gorro puesto nos metimos en el agua que por suerte estaba calentita y entre competiciones de natación y varios juegos de pasar la pelota el tiempo se pasó volando.

El martes después de clase volvimos a nuestra costumbre de probar deportes nuevos. Aunque el hockey ya lo conocíamos, aún no habíamos jugado en clase. Formamos tres equipos y nos íbamos turnando cada vez que alguien metía gol. Por suerte nadie salió herido por un golpe de palo. A ver si con eso nos ganamos la confianza del profe y nos deja jugar al fútbol algún día…

Y hasta aquí el resumen de estos dos días. Ya 100% adaptados a las clases y a la rutina (y aprendiendo mucho inglés) solo nos queda aprovechar al máximo el tiempo que nos queda en Dublín para no tener regrets al volver. ¡Hasta la próxima!

Bowling & Howth

El viernes tuvimos un día lleno de eventos en el instituto. Empezamos por clases de conducir. Así como leéis, en este instituto hay un programa para que los alumnos aprendan a conducir y además aprendan mecánica básica del coche. No todos tuvieron la oportunidad de ir a esta clase ya que es una vez cada tres semanas, pero sin duda fue una muy buena experiencia.

Samuel y Jorge en la clase de español describiendo cómo son sus institutos en España a los alumnos irlandeses.

Saúl conduciendo el coche de la autoescuela. ¡Con el volante a la derecha!

Otra cosa que empezamos a notar es que las clases en Irlanda son más fáciles que en España. Eso y que ven muchas películas en clase.

Ya por la tarde nos dirigimos a Blanchardstown, el centro comercial más grande del país, que justo queda en la zona de Dublín en la que estamos. Con más de 180 tiendas, restaurantes y un cine IMAX, nosotros fuimos a jugar a los bolos. Algunos tuvieron más suerte que otros, parecía que las bolas estaban trucadas, algunos hacían pleno tras pleno… pero lo mejor fue que Adrienne, nuestra coordinadora local, nos trajo sweets para inaugurar el fin de semana.

El sábado fue nuestro día libre, así que aprovechamos para pasar tiempo con las familias de acogida, ir al centro de Dublín y para pasearnos por los centros comerciales. Y también para dejar descansar a nuestro monitor.

El domingo tuvimos excursión a Howth, un pueblo costero al este de Dublín y uno de los puntos más al este de la república. Para ir hasta allí cogimos el DART (cercanías) del centro de Dublín al centro de Howth. Nada más llegar fuimos directamente al muelle para ver las focas que nadaban por ahí en busca de algún turista despistado al que se le cayera el fish & chips al agua.

Después de hacer un par de fotos comimos para tener energía para la caminata. En total tardamos dos horas entre ida y vuelta, paseando por la preciosa costa irlandesa y admirando sus acantilados y tirando piedras al mar. Al principio íbamos un poco lento, así que el profesor que nos compañaba nos animó a trotar para entrar en calor y aligerar el paso. Quizás no todo el mundo estaba muy contento con eso de ir más rápido cuesta arriba, pero la estrategia funcionó. Al final terminamos 10 min antes de la hora prevista y pudimos llegar al mercado de Howth y disfrutar el tiempo libre.

Una vez en el mercado nos dedicamos a observar los diferentes puestos y comprar algo dulce para merendar. Algunos más cansados que otros, fuimos a la estación de tren para volver a casa. Al final tuvimos un día redondo: pueblo nuevo, focas, caminata, fotos y mercado. ¡Ya estamos listos para empezar la segunda semana de esta experiencia en Dublín!

Deporte y cultura

A cada día que pasa es más fácil navegar la red de buses de Dublín y encontrar las clases del instituto. También estamos más que acostumbrados a los buses de dos pisos y el paisaje verde que recuerda a Galicia.

A diferencia de España, este instituto tiene tres bloques y cada asignatura es en un aula diferente. Otra diferencia es que el miércoles a los alumnos de cuarto les entregaron las notas del primer term (una especie de mitad de cuatrimestre) y solo tuvimos clase hasta las 10:30. Después de estar dos días con casi siete horas de clase se agradecía el descanso.

Para aprovechar bien el día “libre” empezamos haciendo ejercicio. Un poco de pesas, un poco de cardio, un poco de baloncesto y fútbol para mantenerse en forma.

Después fuimos al centro de Dublín para visitar Collins Barracks, el cuartel militar más antiguo de Europa abierto al público. Fue utilizado por el ejército británico, por el ejército irlandés y a día de hoy es un museo. Tuvimos otro día de suerte con el clima, así que comimos al sol y nos dispusimos a admirar las colecciones del museo. Algunos más rápidos que otros y con sus paradas obligatorias para hacerse fotos, vimos joyas antiguas, monedas, trajes militares, armas y hasta una pequeña exposición de animales disecados. Para terminar el día fuimos al Jervis Shopping Centre para comprar algún regalo para la familia y hacer la parada obligatoria en el Burger King.

El jueves seguimos con nuestras habilidades deportivas. Ya probamos fútbol gaélico, así que cualquier deporte que se nos ponga por delante es pan comido… o no. Por lo menos nos lo pasamos bien. La novedad de este día fue el cricket, seguido de un otro deporte que se llama rounders.

La verdad es que al principio no entendimos bien las normas del cricket así que después de un par de intentos nos pasamos al rounders, que es algo parecido al béisbol, aunque nosotros lo jugamos dando una patada al balón en vez de con un bate. Después de estar varios minutos gritando OUT! le cogimos el tranquillo y nos lo pasamos muy bien. Aunque esta vez hubo un claro equipo ganador 😉

¡Vuelta al cole!

Este curso nos tocó  una segunda vuelta al cole, solo que la nuestra es especial porque empezamos en España y continuamos en Irlanda. Los primeros días pueden resultar un poco caóticos, nuevos horarios, nuevos profes, nuevas clases… ¡y además todo en inglés! Por suerte somos un grupo fantástico y nos adaptamos rápidamente a cualquier situación, empezando por encontrar el bus correcto para no acabar en la otra punta de la ciudad a primera hora del día (padres y madres, tranquilos que esto no le pasó a nadie).

El colegio ha organizado un buddy programme para asegurar que cada alumno español tenga a un alumno irlandés que lo guíe por las clases. Tenemos asignaturas muy parecidas a las de España, como matemáticas, historia y educación física. Pero hay otras que nos sorprenden como Leadership skills o Gaeilge (irlandés). La verdad es que nos vendría bien aprender algo de irlandés para entender los carteles que hay por la ciudad.

Después de una jornada intensa de clases desde las 8:40 hasta las 15:45 toca despejar un poco la mente, así que el lunes hicimos una actividad de equipos en la que teníamos que dibujar un mapa del parque que está al lado del colegio y después esconder un objeto que nuestros compañeros de otros equipos debían encontrar siguiendo el mapa. La verdad es que entre el verde del parque y el sol que nos acompaño nos lo pasamos muy bien. We’ve gotta knock on wood (tocar madera) para tener más días soleados.

El martes nuestra actividad de la tarde fue fútbol gaélico. Sin duda un deporte que no conocíamos la mayoría, con muchas reglas diferentes a los deportes a los que estamos acostumbrados a jugar en España. Pero para el final ya estábamos hechos unos profesionales, y si no que le pregunten a Mr. Abbes.

Los días pasan muy rápido con un horario tan apretado. La próxima entrada será el viernes, justo una semana después de salir de Vigo. ¡Parece mentira que llevemos casi un tercio del programa cuando parece que acabamos de llegar!

Llegamos a Irlanda

Todo empieza en el Mar de Vigo muy temprano y maleta en mano. Después de despedirnos de las familias y revisar por sexta vez que el pasaporte estaba en el bolsillo, salimos rumbo a Porto.

Una vez en el aeropuerto solo nos quedaba esperar a nuestro avión. Lo que aún no sabíamos era la aventura que nos esperaba por delante. Lo que podemos asegurar es que pusimos a prueba nuestro conocimiento de inglés desde antes de poner un pie en Irlanda.

Nuestro vuelo tomó un pequeño desvío hacia Londres gracias a una tal Amy (dicen que es una tormenta), así que podemos decir que somos el único grupo que fue a Reino Unido sin la visa ;). Después hacer amigos en el avión durante el tiempo de espera, pudimos aterrizar en Dublín sin problemas. La tripulación nos agradeció por ser unos pasajeros maravillosos y ya en el aeropuerto conocimos a las que van a ser nuestras familias durante las próximas tres semanas.

Las primeras impresiones con las familias fueron muy positivas, por algo los irlandeses tienen fama de ser amigables y hospitalarios. El sábado fue día libre así que hasta el domingo no volvimos a vernos como grupo.

Ya el domingo por la mañana nos reunimos en the spire, para ponernos al día y contarnos las aventuras del día anterior. Entre tiendas, comida y buses todo era nuevo. Pero también todo eran sonrisas por lo que se puede decir que la experiencia está siendo todo un éxito.

En el punto de encuentro conocimos a nuestro guía, que también es profesor de Educación Física en el colegio al que vamos a ir durante la semana. Aprovechamos la mañana para ver un par de tiendas y más de uno se compró un regalo para sí mismo y para la familia. Dicen que Irlanda es un país caro, pero los descuentos que tienen las zapatillas de deporte son irresistibles.

Una vez dejamos las tiendas atrás, nos centramos más en la parte histórica de la ciudad. Cruzamos el río Liffey dirección Temple Bar, esa icónica calle llena de pubs irlandeses con música en directo. Seguimos nuestro paseo hacia Trinity College, pasando por el Parlamento de Irlanda. Una vez cruzamos el campus universitario lleno de zonas verdes y edificios emblemáticos nos dirigimos a Stephens Green para el almuerzo.

Sin duda algo que nos llevó por sorpresa es escuchar mucho español por la calle. Supongo que no somos los únicos que vienen a Dublín a aprender inglés (seguro que le copiaron la idea a los de Vigo).

Después de la comida tuvimos tiempo libre para recorrer el parque y visitar alguna que otra tienda y para finalizar el día fuimos a la National Gallery of Ireland para ver si alguno recordaba lo que le enseñaron sus profes de historia del instituto. Ya empapados de cultura, fuimos a la parada de bus para terminar la excursión y poder llegar a tiempo a la rica cena que nos esperaba en casa. ¡No hay que olvidar que mañana es nuestro primer día de clases full en inglés!

 

Presentación monitor (Dublin 2)

¡Muy buenas a todos!

Mi nombre es Santiago, aunque me llamaréis Santi desde el primer momento. Esta es mi segunda vez en el programa ya que la primera fue cuando estaba en 4º ESO, la única diferencia va a ser que esta me toca de monitor.

Un poco sobre mí:

Estudié Traducción e Interpretación en Vigo así que me encantan los idiomas, creo que he empezado a estudiar unos seis pero en realidad solo hablo bien inglés y francés. Me encanta viajar y conocer lugares nuevos; sea playa, montaña o ciudad, allí me encontraréis. Esta es mi primera vez en Irlanda así que la descubriremos juntos.

Sé que para muchos es la primera vez fuera de casa sin mamá y papá y para otros la primera vez fuera del país. Eso solo significa que mi misión es asegurarme de que disfrutéis al máximo de estas próximas tres semanas, que aprendáis mucho inglés, os empapéis de la cultura irlandesa y de que volváis a Vigo con ganas de descubrir una ciudad nueva.

¡Nos vemos mañana con las maletas y las sudaderas rojas!