Buenos días familias,
Aquí va un resumen de los dos primeros días en Longringe Towers School:
El viaje hasta Edimburgo, aunque largo, fue sencillo y sin incidentes, ¡qué más se le puede pedir! Hubo personas que pudieron dormir algunas horitas pero todos nuestros chicos se resistieron a echarse una siesta. Pero no me adelanto a los acontecimientos y empiezo por el principio.

El viaje hasta Edinburgo no tuvo ninguna complicación, fue todo rodado. Al llegar al aeropuerto ya nos estaba esparando Gavin. Gavin, junto a Emma, y más trabajadores que aún no hemos conocido, son los encargados de que todo funcione correctamente en el internado y se encargarán de que nuestra estancia sea lo más cómoda posible. Desde un primer momento siempre fueron muy atentos con nosotros y nos están dando todas las facilidades para que nos sintamos como en casa.


Del aeropuerto hasta el centro nos llevaron en dos buses y fue un trayecto de 1 hora y media que, para los que tuvieron suerte y pudieron dormir, se pasó volando.

Al llegar nos asignaron las habitaciones y tuvimos un tiempo para deshacer la maleta hasta la hora de comer.
Después de comer, Gavin fue muy comprensivo con nosotros y les dejó la tarde libre hasta las 17:00, la hora de cenar. Después de cenar, conocimos a los demás residentes del internado que, muy amablemente, nos hicieron un tour por las instalaciones. Tenemos de todo: pista de rugby, de hockey, de baloncesto y un pabellón. También tienen un prado y un bosque. Esto se suma a la sala de juegos con billar, ajedrez, wii, ps5 y ping pong.

A las 8:30, hora en la que cada uno tiene que estar en su habitación, no tardaron mucho en dormirse de los agotados que estaban. Al día siguiente les tocaba un gran día y era mejor estar despiertos para la ocasión.

Todos los días les despiertan a las 7:30 y después del desayuno, y con los horarios en mano, fueron a sus clases acompañados de los estudiantes del internado.

A la hora de comer todos estaban muy emocionados contando las diferencias que notaron a un colegio en España. En general la experiencia fue muy buena.
Los martes tienen la suerte de saltarse las clases de por la tarde y de ir de excursión. Esta vez nos tocó ir a Goldingham bay, una playa muy concurrida en verano que tiene un paseo que va hasta St Abbs, un pequeñito pueblo con puerto y tradición pesquera. Gavin nos contó que toda esta costa está llena de barcos hundidos que datan de la segunda guerra mundial.


Después de cenar estuvieron hablando con los demás residentes del internado. Están empezando a hacer muy buenas migas, tanto, que se fueron a jugar al fútbol y al baloncesto con ellos. Al volver de la excursión tuvieron un tentempié a las 19:30 que, al cenar tan pronto, les supo a gloria.

Y así han sido nuestros primeros días. Esta semana les costará un poco por cambiar de rutina pero estoy segura de que cuando sepan donde están las clases y cómo funciona todo resultará más fácil. Haré más fotos de las instalaciones tan acogedoras y chulas que tiene para colgar en mis próximas entradas. Nos vemos el viernes con otro resumen de los primeros días.
Un saludo,
Claudia