¡Hola a todos! Continuamos con la última entrega de este blog irlandés.
El sábado fuimos a Glendalough, un precioso valle situado entre montañas, que cuenta con varios lagos y las ruinas de un asentamiento medieval fundado en el siglo seis. Esta vez el buen tiempo no nos acompañó, y durante la primera hora de caminata la lluvia no dio tregua, empapándonos a todos. A pesar de ello, nada pudo pararnos y continuamos la ruta hasta el final. Comenzamos visitando las ruinas del poblado medieval, pasando por su iglesia, cementerio y catedral.



Algunos se pusieron a rezar al entrar en la catedral, qué devotos!


Seguimos el paseo y paramos en el primero de los dos lagos, donde comenzó una competición de lanzamiento de piedras. Beltrán se coronó campeón con 6 botes.

Continuamos la ruta hasta el segundo de los lagos, el más grande de los dos, con unas impresionantes vistas.


Nuestros chicos son unos románticos y cogieron flores para regalar

Tras este buen pateo hicimos una parada en unos puestos de comida para picar algo y calentar el cuerpo con algún café o té. Ya más descansados continuamos con el trayecto hasta el autobús para regresar a Dublín.
Hoy fue nuestro último día de actividades por la ciudad, pero no por ello íbamos a vaguear; tocó otra caminata, esta vez por los acantilados de Bray, una ciudad costera al sur de Dublín con paisajes hermosos. El paseo duró unas dos horitas, y acabamos llegando al pueblo de Greystones.




Al acabar el recorrido cogimos el tren para volver a Dublín y tener la última clase de inglés. Aprovechamos la ocasión para una última foto en la entrada del instituto.

Y hasta aquí nuestras aventuras! Ha sido un placer poder acompañaros durante este tiempo, nos vemos mañana en Vigo!!
PD: Por cierto, hoy fue mi cumpleaños, y tengo que decir que todos vuestros hijos me cantaron el cumpleaños feliz, este es un bonito recuerdo que me llevo, gracias a todos!
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