Último día en Dublín

¡¡HOOOOLAAA, FAMILIAS!! ¿¿CÓMO ESTÁIS?? 🥳

¡HOY ES UN DÍA DE MUCHAS EMOCIONES! ¡Traemos noticias fresquitas para todos, y qué emoción compartírselas! ¡Algunas son un poquito bittersweet, pero no pasa nada pero, también hay buenas noticias !

¡VAMOS AL GRANO! Las “not-so-good” news son estas: ¡Hoy cerramos este capítulo increíble en la escuela! 😭y eso significa que no vamos a ver a todos nuestros increíbles amigos de  Vigo en inglés todas las mañanas, ni a nuestros profes favoritos de inglés (¡¡ Derick obviamente JAJAJAJAJA!!)  Pero bueno, fin de temporada no significa fin del show, ¿verdad? 🥹

¡Y aunque esas son las “malas” noticias, las buenas son realmente BUENÍSIMAS!  HOY ES NUESTRO ÚLTIMO DÍA EN DUBLÍN, ¡y hay muchísimo que celebrar!

Hoy marcamos un hito en este viaje inolvidable, que comenzó en Vigo como un sueño y nos llevó hasta Dublín, donde ese sueño cobró vida. Celebramos la valentía de dar un paso hacia lo desconocido, de aceptar el desafío de aprender, crecer y transformarnos en formas que nunca imaginamos posibles.

Este es un día para reconocer nuestra fuerza y determinación: la decisión de hablar en inglés con nuestras host families, de superar miedos y barreras, y de sumergirnos en cada experiencia con alegría, curiosidad y entusiasmo. Aquí recordamos las risas que llenaron los días en Dublín, esos momentos que se convirtieron en memorias para toda la vida, y todo lo maravilloso que cada uno de nosotros ha aportado a esta experiencia única.💕

Hoy es un día especial porque hemos logrado algo extraordinario. Más allá de completar nuestro curso de inglés y superar el instituto, lo cual no es nada fácil, llevamos con nosotros una aventura que nos enseñó no solo un idioma, sino también la belleza de compartir, de abrirnos al mundo y de vivir cada instante al máximo.

¡UN FUERTE APLAUSO  PARA TODOS ELLOS!

✨Y colorín colorado, el cole ha terminado. ✨

Hoy, como sabéis, nos toca descansar y, para cerrar un nuevo capítulo en esta aventura llamada Dublín. Por mi parte, esta es la última entrada de este blog. Espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo (y el grupo de participantes, jeje 😜). ✨¡Seguid brillando!✨

Después de todo lo aprendido y vivido, tocaba cerrar con energía: nuestra última actividad del programa. Había un deseo claro ¡fútbol!y se cumplió. Lo gozamos de principio a fin y, más importante, dejamos huella como los mejores de Dublín.

Os dejo aquí las exclusivas:

 

 

 

 

 

Y, después de darlo todo corriendo y saltando, paramos a recargar pilas con pizza.

 

 

¡Hasta la próxima aventura! Jujuju, ¡a saber cuál será!👀

Dublin: Malahide Castle & Gardens.

¡Hola, familias!

Hoy os traemos la última excursión del finde y aún tenemos la sonrisa pegada: nos fuimos a Malahide, ese pueblito costero al norte de Dublín que combina castillo de cuento, jardines infinitos y brisa marinera de ese que nos despierta la “morriña”. Tren, risas, ventanilla y… en un suspiro estábamos pisando costa.

 

 

Nada más llegar empezamos con las ruinas de Malahide Abbey, escondidas entre árboles, con ese silencio que te pide bajar la voz sin que nadie te lo diga. Lo que se ve hoy son los restos de una antigua parroquia medieval (siglos XII–XIII, nos contó el guía), con muros y arcos que sobrevivieron a reformas, guerras y cambios de época. Entre las lápidas y las piedras gastadas se intuye la vida del pueblo: rezos, mercadillos alrededor del atrio y generaciones entrando y saliendo para celebrar y despedir. Un sitio sobrecogedor; y qué menos que plasmarlo en unas cuantas fotos, ¿verdad?

 

De ahí, directos al plato fuerte: Malahide Castle & Gardens. Primera impresión: “wow”, así, sin filtro. El castillo nació como fortificación anglo-normanda y la familia Talbot lo habitó durante casi ocho siglos (¡casi nada! 😅). Eso significa que, al pasear por sus salas, verías capas de tiempo: madera oscura del XVII, papel pintado del XIX y guiños del XX conviviendo sin pelearse. Digo “verías” porque esta vez no pudimos entrar, pero nuestro guía nos pintó la historia tan bien que casi estábamos dentro. Aun así, por fuera es una auténtica pasada. Deberían colgar la bandera de Vigo ahí arriba, porque nosotros sí que nos estamos comiendo el mundo. 😎

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Después caminamos por los jardines, enormes y preciosos. “Fun fact”: además del gran prado para correr, Malahide guarda un jardín amurallado con un montón de plantas “viajeras”, muchas introducidas a lo largo del siglo XX por los Talbot, así que pasas de la vegetación más atlántica a rincones casi tropicales sin moverte de Dublín. Entre sombra y sombra, aprovechamos para tomarnos un par de fotos (vale, unas cuantas 😜).

 

 

 

Por la parte posterior nos topamos con una puerta con rastrillo (portcullis) flanqueada por dos figuras de caballeros: pose de corte real y fotito obligatoria. Y, como en todo buen castillo irlandés, no faltó la leyenda: aquí se habla del espíritu de “Puck”, un bufón/guardia que, dicen, se deja ver en fotos de vez en cuando. ¿Salió en alguna de las nuestras? Abrid bien los ojos, familias. 👻

 

Los jardines son otro mundo. Además del gran prado para correr, Malahide guarda un jardín amurallado con plantas “viajeras” muchas introducidas en el siglo XX por un lord Talbot muy amante de las plantas, así que vas pasando de vegetación autóctona a casi tropicales sin moverte de Dublín.

 

 

Fun fact del día

Existe un trenecito turístico que recorre pueblo–marina–castillo; esta vez no nos subimos, pero queda apuntado porque es perfecto para ahorrar pasos cuando las piernas protestan. Aun así, nosotros preferimos camino largo: bancos, sombras y fotos en cada esquina (sí, sí… el moni nos “animó” a andar; nosotros queríamos trenecito, pero bueno… ¡es lo que toca! 😜).

Salimos rumbo al mar y nos recibió la Malahide más costera: paseo marítimo, veleros que entran y salen, cafés con pintaza y ese olor a sal que pone de buen humor hasta a los lunes. En una de las paradas nos cruzamos con una sirena que aprovechamos para foto y mini lección flash: en la costa irlandesa son típicas las leyendas de selkies (focas que se transforman en personas).

 

Seguimos camino, parando aquí y allá para capturar el sol jugando con el agua; a más de uno le pudo la morriña recordando las playas de Vigo, pero poco nos duró: AAJJAJAAJJJA ¡a seguir!

 

Terminamos en la zona de playa, subimos a un punto alto y nos marcamos foto triunfal con el mar a los pies y el viento haciéndonos de peluquero. Parada técnica para respirar, comentar el día y dejar que las piernas agradecieran el paseo: de esos momentos simples que, por algún motivo, se te quedan.

 

 

Cuando tocó volver, dimos las gracias bien fuertes a nuestro guía de domingos, que nos hace la vida más fácil y la historia más divertida. Tren de regreso, cabeceo feliz y ese cansancio bueno que solo dan los días redondos.

 

Y poquito más: colorín colorado, esta excursión ha terminado… pero no os preocupéis, que aún nos quedan varias aventuras más que contaros.

¡Hasta el próximo blog! 🙌💙

Batalla de titanes: Vigo vs. Dublín

¡Hola, familias! 💙

¡Hoy venimos A TOPE DE ENERGÍA y los chicos no se quedan atrás!
¿Que qué hemos hecho este jueves? UN PEDAZO DE TORNEO DE VOLLEYBALL. Nuestros estudiantes vs. el equipo del cole: batalla épica, sudor, gritos de ánimo y la gran pregunta… ¿la copa se iba para Vigo o se quedaba en Dublín? Las reglas ya os las sabéis, así que hoy os dejo que lo veáis con vuestros propios ojos en los clips y fotazas. 😉

Arrancamos con banquillo lleno: 12 guerreros preparados. Ya sabéis, el volley es 6 vs 6, así que no podíamos jugar todos a la vez, pero de recambios íbamos sobrados. Rotaciones rápidas y los titulares a pista con mirada de “hoy se gana sí o sí”. Así empezó este España vs. Irlanda en nuestro torneo.

 

 

Piiii… saque inicial. Dos árbitros, red tensa, y seis gigantes en cancha.

 

 

 

 

Poco a poco el partido fue subiendo de temperatura: recepción segura, colocación al milímetro y… ¡BOOOM, remate cruzado!

 

 

 

El marcador iba apretadísimo, así que nada de enfriarse. Los que estaban en el banquillo practicaban saques y recepciones en el lateral, afinando detalles y manteniendo el motor caliente. Aquí todo el mundo suma, dentro y fuera de pista.

 

 

 

 

Desde la grada: palmas y gargantas a tope. Cada punto se vivía como un gol.
— “¡Vamos, vamos, que este set es nuestro!”
— “¡Bloqueo arriba, arriba!”

LA TENSIÓN SE PODÍA CORTAR CON CUCHILLO.  

 

 

 

 

 

 

JUGADAS DESTACADAS

Aquí van los clips: bloqueos, salvada imposible del líbero y ace a la línea

 

 

 

 

 

 

Y entonces… match point. Silencio de cine, bote-bote-bote… saque. Recepción, colocación atrás, remate paralelo… ¡DENTRO!
¡¡FINAAAAAAL!!
🔥¡CAMPEOOOONES, CAMPEEEEONEEES, OLÉ OLÉ OLÉ!🔥

 

 

 

 

Foto de familia, sonrisas XXL y ese abrazo que sabe a victoria royal. ¡Qué pedazo de partido, familias! Os reservamos sitio para el próximo, ¡no os lo perdáis!

Y hablando de no perdérselo… El viernes nos dejaron elegir actividad y, como aquí venimos a ponernos MAMADÍSIMOS, nos dieron una introducción al acondicionamiento físico.💪

Aquí os dejo unas fotitos y clips 🙂

 

 

 

 

 

 

Y poquito más, queridas familias. Es viernes y, como sabéis, después de una semana larga toca descansar. Mañana no nos saca nadie de la cama, que hay que recargar pilas para la recta final.

Un saludo enorme… ✨¡y hasta la próxima entrada! ✨

Relax & Fun in Dublin

¡Hola, hola de nuevo, familias!

Volvemos un día más con un chute de ✨buen rollo✨ y una entrada fresquita para contaros lo que hemos hecho estos días. ¡Preparad esas sonrisas porque os traemos un montón de cositas divertidas! 😄

Arrancamos con el martes, que fue súper guay porque tuvimos nuestra primera toma de contacto con el rugby. Nos explicaron lo básico: cómo jugar, las reglas principales y todo lo necesario para empezar. Todo clarito: el balón se pasa entre compañerxs (nada de ir a lo loco), nada de pases hacia delante, hay que mantener siempre el control y, por último… ¿para qué las cintas? ¡Para EVITAR los placajes! Que aquí más de uno se habría tirado de cabeza sin pensarlo. 😅

 

Después nos dividimos en dos equipos, rojo y azul, cada uno con su cintita de color para diferenciarse (¡y hasta añadimos algún detallito amarillo! Es que aquí tenemos mucho nivel, Maribel 😂). Con todo listo, nos lanzamos a jugar y, poco a poco, la tarde se fue llenando de acción.

 

 

 

 

 

 

 

¡Y qué risas nos echamos! Además, aquí nadie se queda sin hacer nada: algunos compis que no pudieron jugar se dedicaron a su “deporte alternativo”, el arte de la charla. ¡En español o en inglés, da igual; lo importante es que las risas no falten! 😉

 

 

🔥Y así… dio comienzo la batalla final de rugby!! 🔥

 

ATENCIÓN!!

Momento clave del partido. Doble cambio del míster: entran Mario y Matías. La grada ruge, el equipo se reordena y el pulso del juego cambia de golpe. Pero la alegría dura poco: Mario, que llegaba tocado, acusa la molestia y no puede continuar; camino del banquillo, gesto de “no doy más” y aplauso de la afición. Matías se queda para agitar el frente: ritmo alto y a por el golpe en el tramo final. JAJAJAJAJAJAJ

 

 

      

 

 

El miércoles fue otro día de esos que mezclan relax y diversión. Después de las clases, nos fuimos directos al cine del Blanchardstown Centre. Íbamos tan justitos de tiempo que no hubo mucho momento para fotos, ¡pero la peli nos encantó!

Y después, unas partiditas en las máquinas de juegos de al lado: un poquito de “Pop the Balloon”, unas carreras de motos… vamos, un ratito de adrenalina y risas a tope.

Luego tocaba volver a casa para cenar y recargar pilas. Han sido días un poco más tranquilos que otros, pero igual de llenos de alegría y momentos chulos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y con esto y un bizcocho, ¡nos vemos el viernes a las ocho! Ahí os contaremos las nuevas aventuras que nos esperan.

¡Un abrazo enorme, familias, y a seguir disfrutando! 🫶

Dublin: Howth Cliff Walk & Lighthouse

Hola, familias!

¿Cómo vamos por ahí? Nosotros, on fire después de un finde reparador… y muuuy explorador.  ¿Cómo estáis por ahí? Nosotros, más que bien. 😎

Os cuento nuestra nueva aventura. Buscad un sitio cómodo, una tacita de té calentita y… ¡vamos allá!

Como cada semana, el sábado fue día libre y tocaba descansar… o no. Media expedición se fue al Blanchardstown Centre a practicar nuestro deporte favorito: EL TARJETAZO. Souvenir por aquí, regalito por allá, “esa hamburguesa tiene pintaza”… ya sabéis cómo va 😅.
Lo guay de este centro es que parece una mini ciudad de grandes marcas: entras y el foco es “consigue lo que necesites (y lo que no, también)”.
El sábado es el único día sin paparazzi (o sea, sin Derick sacando fotos JAJAJA), así que esas imágenes inéditas os las enseñarán cuándo vuelvan a casa. 😉

El domingo quedamos a las 10:00 en el GPO (sí, el del Alzamiento de Pascua de 1916 —¿os acordáis?) y arrancamos ruta.
El día pintaba intenso: sol con frío, calor con lluvia… las cuatro estaciones en media hora. Dublín siendo Dublín supongo…

Tomamos el tren rumbo a Howth y, ya en la estación, comenzamos por el paseo marítimo.

Howth es un pueblo marinero al norte de Dublín que mezcla puerto, naturaleza y leyendas. Además de su muelle y su ambiente pesquero, guarda un mito precioso: el del dolmen Aideen’s Grave, levantado en honor a Áedín, una joven que murió de pena tras la caída de su amado Óscar. Sus amigos quisieron que su memoria quedara para siempre en la península. Y lo cierto es que, caminando hoy por el paseo marítimo, con el oleaje golpeando y el viento en la cara, casi parece que esas historias antiguas siguen latiendo entre el mar y las rocas.

Os dejo algunas fotos de nuestra llegada 🙂

 

 

Aquí empezaba nuestra travesía por el paseo marítimo.  Madre mía, el oleaje venía con ganas y el viento soplaba que daba gusto: capuchas arriba, mochilas cerradas y pasitos cortos, por si acaso. Íbamos entre risas, pero con respeto el muelle resbalaba y las salpicaduras venían de regalo, así que prudencia a tope. Aun así, vistas preciosas y la banderita de Vigo ondeando… ¡VIGO CALIDADE allá donde vayamos!

 

Pequeño momento top model: Alejandro decidió que mirar a cámara es demasiado mainstream. Aura! (Tranquilos, también tenemos una en la que sí mira… ¡menuda miradita, eh! 👀)

 

Pero fijaros que cuquis mis nenes aaay, más lindos!!😭

 

Desde aquí seguimos andando, directitos a nuestro próximo destino… pero todavía no toca revelarlo: sin spoilers por ahora, ¿vale? Paciencia, que llega en nada. 😉

 

 

Tras un buen ratito andando, llegamos a nuestro destino: ✨The Lighthouse✨. Este faro no es solo fotogénico, también es historia pura: desde hace más de 200 años guía a los barcos que entran en la bahía de Dublín. Hoy nos regala unas vistas espectaculares de la costa y, si las nubes se portan, hasta de la islita Ireland’s Eye.

Nuestro guía nos explicó que el nombre de la isla viene del nórdico antiguo Erin’s Eyla, que significa ‘isla de Irlanda’. ¿Qué? ¿a que habéis flipado?

 

 

 

 

 

El plan original era hacer el Howth Cliff Walk, pero con el oleaje y el viento preferimos quedarnos con la parte final del recorrido, mucho más segura. Algún intrépido quería subir hasta la cima… la próxima será, rey. 😉

Después de la caminata, tocó sumergirnos un poquito en la cultura local: parada en Howth Market, puestos de comida rica, dulces, artesanías y detallitos perfectos para el recuerdo. Snack, paseo, charlita… el combo ideal.

 

 

Para cerrar, tren de vuelta. Domingo es domingo y se nota: la frecuencia baja y toca esperar un poco más de lo normal. Todo controlado.

Y hoy lunes, plan de piscina para soltar piernas y echarnos unos chapuzones.
¿Y vosotros? ¿Qué tal vuestro finde? ¿A que no nos superaráis?😜

 

 

 

¡Un abrazo enorme, familias, y hasta el próximo blog! 🙌💙

Hockey & Chill in Dublin

Hola familias, ¿qué tal, cómo estáis?

Hoy hemos estado de arriba para abajo (como siempre, ya nos conocéis 😅) pero nos propusimos bajar un pelín la intensidad de estos días. Trabajar de lunes a viernes se nota, y el cuerpo empieza a sentir el trote, así que tocaba cuidar energías.

El jueves fue como cualquier otro día: clases por la mañana; algunos tuvimos Alemán, otros Francés, y también “Leadership”, que básicamente es para aprender habilidades de gestión y liderazgo. Algo distinto a nuestras escuelas es que aquí combinan lo técnico (mates, biología, etc.) con las “soft skills” para el futuro. Eso sí, tantas clases no caben en nuestro horario español (de 9 a 14, por ejemplo)… así que aquí, empezamos sobre las 8:40 y terminamos a las 15:40. ¡Día completito y con buen ritmo!💪

Es una jornada intensiva, sí, pero lo importante es seguir creciendo, aprender a ser nuestra mejor versión y descubrir cosas nuevas cada día, ¿verdad? Y si es en equipo, con buen humor y buen rollo, ¡mejor que mejor! ✨

La actividad de la tarde consistió en calentar un poco los músculos en el gimnasio y luego… ¡Hockey! Estuvimos aprendiendo lo básico, practicando pases y control, y rematamos con unos partidillos. Menudos máquinas están hechos estos chicos, madre mía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Os dejo por aquí las fotos de estos cracks. ¡Menudo talento, qué manera de jugar! Una auténtica locura lo jugones que están los chavales.

 

 

 

 

 

 

 

Incluso echamos un poco de bádminton para los que no podían correr o no se encontraban del todo bien. Aquí la cosa es clara: ¡nos movemos todos sí o sí!

 

 

El viernes fue día de chill: nos fuimos a la bolera y nos trajeron un par de snacks para merendar, jujujuy.  La tarde fue tranquilita y, aunque el plan de cine tuvo que cambiar por motivos ajenos a nosotros, la bolera siempre es una muy buena opción para pasarlo bien con calma. Tanto así que, a no ser que nos tocara jugar, nos mantuvimos sentaditos comiendo y relajaditos… ¡quién lo diría JAJAJAJA!  Tocaba bajar motores para el sábado, nuestro día libre, y regular revoluciones, ¡que vaya trote llevamos!😮‍💨

 

 

 

Bueno, dicho esto… vamos a cenar y a descansar un poquito.

¡Un saludo, familias, y hasta el próximo blog! 🙌💙

Martes irlandés: Gaelic football y visita a Ashtown Castle

¡Hola hola, caracola!

Bienvenidos un día más al maravilloso blog de Dublín, de la mano de un servidor: ¡yo mismo! 🤗 ¿Cómo estamos, familias? Id poniendo el té, que tengo mucho que contar.

¿Listos? Perfecto. Pues ahí va.

Estos días hemos hecho varias cositas nuevas y, sobre todo, nos hemos centrado en conocer un poquito más sobre Irlanda. Y claro, la forma que tienen de enseñarnos es a través de algo divertido: una pequeña parte de su cultura.

ESTE MARTES JUGAMOS GAELIC FOOTBALL y ya sé lo que estáis pensando… “¿Qué puede tener de interesante si lleva la palabra football ahí? Será como el fútbol de toda la vida pero con ‘Gaelic’ delante”.

Pues… ¡queridas familias, os equivocáis! 😎

Es una mezcla entre fútbol, baloncesto y fútbol americano. Reglas en fácil: puedes llevar el balón en la mano hasta cuatro pasos; después o lo botas con el pie o lo pasas con la mano. Marcas 3 puntos si haces gol a la red y 1 punto si la cuelas por encima del larguero entre los palos.

Como era nuestra primera vez, empezamos con una clase introductoria en el Sports Hall: en vez de larguero usamos porterías (las de toda la vida). Y, como bien sabéis, a veces la emoción nos puede (sí, de vez en cuando somos un pelín brutos 😅), así que jugamos con reglas de contacto muy estrictas: quien se pasaba, perdía puntos. Ya nos conocéis… ¡hemos venido a ganar!

 

Del calentamiento pasamos al juego y… se nos dio MUUUUY bien, y eso que era solo la primera fase. Somos competitivos, sí, pero primero compañeros: ayudamos a que todos le pillaran el truco. Tres máquinas del grupo se pusieron a explicar a sus compis que se puede agarrar el balón en el aire e intentar robarlo en ese momento (¡legal y efectivo!). Esos son mis niños… ¡ay, que me hacen sentirme un padre bien orgulloso! 🥹

Cerramos con partidazo: camisas blancas vs camisas verdes, cada equipo con su MVP. Pero os soy sincero: la competición fue la auténtica MVP del día. ¡Cómo nos gusta un buen pique! JAJAJAJAJA

Hoy, miércoles, tocó seguir conociendo un poquito más de Dublín e Irlanda. Nuestro planazo: Phoenix Park Visitor Centre & Ashtown Castle. Ideal para pasear, aprender y, con un poco de suerte, saludar a algún ciervo a lo lejos… (por desgracia hoy no pasó 😭)

 

 

Un poco más tarde llegamos al destino y, obviamente, como manda la tradición, foto “Vigo calidade”. La primera salió con el grupo pequeño y el castillo grande de fondo… ¿Se nos ve un pelín diminutos? Puede ser. 😅

 

 

Tranquilos, que aquí va con más zoom.

 

 

¿Cómo? ¿Que queréis aún más zoom? Pero qué exigentes sois, madre del amor hermoso… ¡Venga, va! Otra más de cerca.

 

 

¿Contentos? JAJAJA. Ahora sí, seguimos, que si no nos eternizamos, mis amores 🤗

Entramos al castillo, que tiene tres plantas más un ático. La planta baja: casi no llega la luz. Ventanas diminutas, muros gruesos y muchos recovecos y nichos que servían como estanterías o para colocar antorchas.

 

Las plantas se conectaban a traves de unas escaleras de caracol súper estrechas pensadas para defender el castillo: subes en sentido horario (favorece al defensor que baja con la espada en la derecha), los peldaños son irregulares y el hueco es tan estrecho que obliga a avanzar de uno en uno.

 

Esta es la primera planta, aquí estaba la vida social. Una chimenea grande calentaba el espacio donde se comía, se charlaba y, con suerte, se cotilleaba un poco. Pensad en la “sala de estar” del castillo.

 

 

Luego estaba la segunda planta ( o sala privada): más recogida y con chimenea más pequeña. Se cree que era el espacio de las mujeres de la casa: íntimo, tranquilo y menos público que la gran sala de abajo. Desde aquí se aprecia la zona superior sin chimenea y bien fresquito. Originalmente habría tenido techo plano, pero hoy se ve la techumbre expuesta y la galería de arriba. Era el lugar donde dormían los soldados.

 

 

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiDLwzN11zGeqfPpCjHbpleapg8KQR8R-wCHAADqnA9Anl48KPyqIJV2NPuTEbf4g5gMzofTYns66qA97pl7XgY1sUFLMv8bjiU2ZJycR4PEwdeGeAr4h0HhxS6iMEdzghrFV8K7oFVRAUp/s1600/a12.jpg

 

Después pasamos al Visitor Centre, donde hay paneles y maquetas sobre Phoenix Park: su historia, el papel del deer herd (la famosa manada de ciervos), los monumentos del parque y curiosidades del recinto amurallado. Todo está pensado para que los peques (y los no tan peques) aprendan sin aburrirse 👀

 

 

Entre foto y foto al castillo y museo… hubo quien se confundió de monumento y le dedicó un mini álbum a si mismo….Arte moderno, familias. Arte moderno.

 

Con la lección aprendida y un buen montón de fotos, tomamos el bus al centro comercial Blanchardstown y pasamos allí la tarde.

Día completito. Aquí no paramos: hay mucho que hacer y descubrir, así que cada segundo es una nueva historia.

Nuevamente, esperamos que os encanten nuestras miniaventuras. Gracias por seguir al otro lado y por los mensajitos bonitos que nos mandáis.
Nos vemos en la siguiente entrada del blog… ¡Hasta la próxima, familias! 💚

Finde en Dublín

 

¡A ver, familias, que son horas!

¡Arriba, arriba, que hoy tenemos tour y el bus no espera!

Así que, queridas familias, nuestro domingo arrancó con una mezcla perfecta de historia, paseos y un poquito de humor irlandés. Nos encontramos a media mañana frente al General Post Office (GPO), en O’Connell Street, y allí conocimos a nuestro guía. Resulta que el GPO no es cualquier edificio: fue el escenario del Alzamiento de Pascua de 1916.

¿Qué fue eso? Os lo explico bien facil. En 1916, un grupo de irlandeses se rebeló contra el dominio británico durante la Semana Santa. Tomaron puntos clave de la ciudad, como el GPO, y aunque la rebelión fue sofocada, encendió la mecha que llevaría, años más tarde, a la independencia. Vamos, que no es solo una oficina de correos jajajajajajaja.

Aquí os dejo una foto para que veáis lo atentos que estábamos durante la explicación.👀

Y aquí, el GPO. En la foto quizá no se aprecie del todo, pero si os fijáis de cerca todavía se ven marcas de bala en la fachada.

 

Justo enfrente está The Spire, esa aguja de acero de 120 metros que parece apuntar al cielo. Nuestro guía nos contó que se levantó a comienzos de los 2000 para celebrar el nuevo milenio y sustituir la antigua Columna de Nelson, que ya no existe. Hoy es uno de los puntos de referencia más reconocibles para no perderse por el centro.

 

 

De ahí, fotito rápida con la estatua de Jim Larkin (¡y revisando que saliéramos bien para Instagram, claro! jajaja).

 

El guía nos explicó que Larkin fue un líder sindical clave, protagonista del “Lockout” de 1913, cuando miles de trabajadores lucharon por mejores condiciones laborales. La pose de la estatua, con los brazos abiertos, invita a levantar la voz por la justicia social.

 

Terminada la parada, caminamos hasta el Puente O’Connell y cruzamos el río Liffey con vistas preciosas de los muelles.

 

 

Había tantísima gente que costaba avanzar, pero alguna foto rápida del lugar cayó (cortesía del moni más chulo de la historia, ejem).

¿Que visrazas a que sí?

 

Seguimos la ruta hacia Temple Bar, el barrio cultural por excelencia. Sí, tiene pubs con música en vivo, pero es mucho más: calles empedradas, galerías, mercados y un ambiente artístico que te envuelve. Es el sitio perfecto para empaparse del espíritu dublinés.

Por supuesto, pasamos por la estatua de Molly Malone, la vendedora de pescado de la canción popular “Cockles and Mussels”.

Hay quien dice que tocar el busto de Molly da buena suerte (tradición discutible, sí, pero famosísima). Cómo podéis ver, algunos intrépidos decidieron aumentar su “nivel de fortuna”.

 

Después de tanta cultura y fotos, pusimos rumbo al Trinity College. Llovió con ganas (clásico dublinés), así que me quedé sin esas fotazas que os había prometido. Sólo rescatamos una antes de que cayera el diluvio. Aun así, pasear por el campus (fundado en 1592) impone: aquí está el Libro de Kells, un manuscrito “iluminado” porque su decoración con oro y pigmentos brilla, una joya medieval con los cuatro Evangelios en latín.

 

Con el hambre apretando, nos fuimos al St. Stephen’s Green Shopping Centre a comer todos juntos. Fue momento de charlar y lanzar preguntas de choque cultural entre España e Irlanda (y sí, vuestro confidente de confianza,yo, tuvo que ejercer de traductor cultural). Van a volver a Vigo hechos PROFESIONALES en intercultura irlandesa/inglesa-gallega, os lo digo ya!!.

Entramos al parque por el Fusiliers’ Arch, la gran puerta monumental que da acceso a St. Stephen’s Green.

Entre jardines y estanques, conocimos la historia de la Condesa Constance Markievicz: figura clave del movimiento independentista, primera mujer elegida al Parlamento británico en 1918 y primera ministra de gobierno en Europa poco después.

Os dejo la foto en versión original… ¿o qué os pensabais, que aquí solo aprenden inglés los peques? Come on, parents — you have to try a bit! 😉

 

 

Ahora, que la cultura está muy bien peeeeeero… ¡a nosotros nos encanta ser felices haciendo un poco el tonto! En medio del paseo nos topamos con un bandstand donde sonaba swing y, POR SUPUESTÍSIMO, ¡nos unimos a bailar! Aunque no muy bien jajajajaja

 

 

También hubo quien nos confundió con jugadores de un equipo importante de rugby (no negaremos ni confirmaremos… 😎). Cómo no, foto con nuestros “fans” y seguimos ruta.

 

 

En resumen, día completito y con la sonrisa puesta, compartiéndola con todo el mundo. Aquí nos veis posando muy serios para una foto peeeeeero, en realidad, le estábamos gastando una broma al monitor… que, sin duda, es el pistolero de fotos más rápido del oeste (y del este).

 

Bueno, familias, sabemos que os estamos dando una envidia terrible, pero es lo que hay… Miradlo por el lado bueno: la próxima vez que vengáis a Dublín os ahorraréis en guías JAJAJAJA. En fin, que me enrollo y no paro…. Con esto y un bizcocho, hasta el miércoles a las ocho.

Día 1 en Dublín: arranca la aventura

¡Hola a todos!

¡Por fin ha comenzado nuestra aventura en Dublín!
El viaje de llegada fue toda una odisea: intenso, duro y con ese sabor agridulce de las despedidas. Abrazos apretados, un último adiós a las familias, la aparición sorpresa de AbelCa para darnos ánimo, un bus rumbo a Oporto y, desde allí, un vuelo directo al corazón de Irlanda. Así fue como aterrizamos en nuestras nuevas casas.

La última noche en España estuvo marcada por esa mezcla inconfundible de nervios e ilusión, con mochilas que parecían dispuestas a reventar (lo típico antes de un gran viaje). Dejamos atrás la rutina de siempre para lanzarnos de lleno a una experiencia que promete momentos irrepetibles.

Durante las próximas tres semanas, Dublín será nuestro hogar. Y, aunque apenas acabamos de llegar, ya empezamos a sentirlo como tal.

Hoy fue nuestro primer día completo en Dublín y ya estamos cargados de primeras impresiones, emociones y muchísimas ganas de contaros cómo nos ha ido.

La jornada estuvo dedicada, sobre todo, a adaptarnos. Nos presentaron la escuela, descubrimos cómo serán los horarios, las clases y las actividades, y empezamos a orientarnos tanto en la residencia como en los alrededores.

El colegio es un mundo aparte: todo es distinto. Los profesores, los alumnos, las aulas… hasta el ambiente tiene un aire diferente. ¡Imaginaos lo distinto que es que incluso tenemos alemán en el horario! Pero bueno, de eso se trata esta experiencia: vivir como auténticos irlandeses. Y, paso a paso, sabemos que nos iremos acostumbrando.

Y para romper el hielo como es debido, esta tarde tuvimos nuestra primera actividad: ¡nos fuimos a jugar a los bolos! Risas, piques sanos y algún que otro strike.

Aquí os dejamos los súper apodos que nos inventamos para la partida. La mayoría no tienen ni pies ni cabeza (por no decir todos 😅), así que mejor no intentéis buscarles las tres patas al gato.

Fijaos si ya somos una piña que hasta usamos “Derick” como sinónimo de GANADOR. 🤣 ¡+1000 de aura para Hugo!

 

Además, también nos animamos con el billar y hasta con alguna que otra máquina del local. ¡Cómo le juegan algunos… menudos cracks! Entre risas, piques y jugadas maestras (o no tanto 😅), la tarde se nos pasó volando.

 

Mañana tenemos día libre, así que lo aprovecharemos para descansar un poco, perdernos por las calles de la ciudad, empezar a sentir sus rincones como propios y, quién sabe… quizá ya caiga algún recuerdo para llevar a casa 😉.

Esto no ha hecho más que empezar, pero la historia promete y mucho. Os iremos contando más a medida que pasen los días.
Gracias por seguirnos desde la distancia, porque aunque estemos lejos, sentimos que viajáis un poco con nosotros.

El lunes volveremos con nuevas historias, más fotos y, seguro, alguna anécdota digna de contarse. Y creedme: lo mejor todavía está por venir.

¡Hasta el lunes!!!

Presentación monitor Dublin

¡Hola a todos!

Soy Derick y estoy súper feliz de unirme a vosotros en esta aventura en Dublín. Vamos a pasar unos días increíbles juntos, y mi objetivo es muy claro: que lo paséis en grande, que aprendáis un montón de inglés y que cada día sea mejor que el anterior.

He tenido la suerte de crecer y moverme siempre en contextos muy diversos, rodeado de culturas diferentes, así que para mí es natural estar con gente nueva y compartir experiencias. Además, he sido monitor en varios campamentos de inmersión lingüística, así que tranquilos: sé bien cómo hacer que la experiencia sea divertida 🙂

Me encanta viajar, descubrir nuevas ciudades y conocer personas de todas partes. Me gustan los deportes sobre todo el baloncesto y aunque el fútbol no es lo mío, nunca digo que no a una pachanguita!

Recordad: nos vemos el jueves 4 de septiembre. Aseguraos de tener las maletas listas, mucha energía y una actitud súper positiva, porque lo que está a punto de empezar es una experiencia única que recordaréis siempre. Ay, qué nervios ya, ¿no?

¡Nos vemos muy pronto!