Esto parece una cuenta atrás, último viernes y último fin de semana. Pero los ánimos siempre en alto, que nos los estamos pasando muy bien. Hoy viernes fue la última oportunidad para esas clases de conducir que también hubo la semana pasada. Una pena que no nos quedamos dos días más porque una de las tres clases se quedó sin conducir.

Pablo fue el primero en conducir.

Yago y Marcos con gafas que simulan la visión cuando estás borracho.

Samuel aprendiendo sobre mantenimiento del coche.
Como es viernes nos regalaron salir antes de clase. Estuvimos jugando al fútbol contra estudiantes irlandeses en la última hora. Como se dice aquí, fue rough. Llevábamos dos semanas con ganas de partido y menudo partido. Mucho correr, mucho sudar y muchos golpes. Muchos, muchos golpes. El lunes nos toca repetir, pero esta vez contra los de quinto año. Tenemos todo el finde para descansar y recuperar fuerzas para darlo todo en la cancha.


También pasamos por el gimnasio para practicar un poco de boxeo.
El sábado, como siempre, nos tocó descansar. Algunos durmiendo hasta las 10 am, otros aprovechando para jugar otra vez al fútbol y la mayoría con muchas ganas de ir al centro comercial para seguir gastando el poco dinero que queda a estas alturas del viaje.
El domingo nos volvimos a encontrar en la estación de tren de Dublín para ir a Malahide. El tiempo no nos acompañó por la mañana pero, aunque parezca contraproducente, nos llovió menos que en Vigo.


La excursión a Malahide, un pueblo de la costa irlandesa al norte de Dublín, incluía una visita a los jardines del castillo. Un lugar inmenso con una iglesia en ruinas, cementerio, castillo, campo de fútbol gaélico, jardín botánico, campo de golf y mariposario. Todo pertenece a la misma familia, que son tan amables que dejan entrar a plebeyos como nosotros para pasear por todo el terreno.

Vimos un partido de fútbol gaélico.


Había muchas esculturas hechas con el tronco de árboles antiguos.

Después de comer intentamos seguir nuestro recorrido pero la lluvia no nos dejó así que volvimos a Dublín. En el trayecto en tren el tiempo cambió drásticamente, salió el sol y empezó a hacer calor. En todos los días que llevamos aquí nunca habíamos estado en el centro con el cielo despejado.

Aprovechamos la luz del sol para hacer un mini tour de la ciudad. Aprendimos de donde viene el shamrock (el trébol) y el harpa que vemos en todas las tiendas de souvenirs. También un poco de historia de la hambruna y la independencia de Irlanda. Ahora os toca a los padres preguntar a vuestros hijos que aprendieron en el tour 😉
Tristemente, el monitor estaba ocupado dando el tour y se le olvidó hacer fotos. Así que para esta parte del Dublín soleado tenéis que pedirle sí o sí las fotos a vuestros hijos, que después del tour (y como se habían portado tan bien) tuvieron tiempo libre en la ciudad con el que no contaban. No se pueden quejar porque los tratamos muy bien.