Go dtí go deo

Llegó el momento de cerrar las maletas… y qué maletas! Entre regalos para que los que están en España se lleven un trocito de esta aventura, y alguno que otro que decidió meter literalmente medio Boots en el equipaje, la operación cierre de cremallera ha sido todo un reto. De hecho, más de uno ha tenido que recurrir a la clásica táctica de emergencia de ponerse tres capas de ropa encima para esquivar el sobrepeso.

​Por suerte, los controles del aeropuerto han sido de lo más amables y ningún “cancerbero” nos ha puesto pegas para subir al avión.

​Hacemos este viaje de regreso con los ojos cansados, pero con tantas vivencias en la cabeza que no nos van a llegar las horas para contarlo todo. Sentimientos muy encontrados: por un lado, las ganas locas de abrazar a los nuestros; por el otro, la morriña de dejar atrás una rutina que ya sentíamos como propia.

​Mirando atrás, es increíble ver cómo los chicuelines han crecido personal y colectivamente en estas semanas. Han superado retos, se han adaptado a otra cultura y se llevan una experiencia absolutamente inolvidable.

​Si me lo permitís, en lo personal, solo puedo dar las gracias. Los chicos con los que he viajado son sencillamente fabulosos. Ha sido un auténtico privilegio poder compartir este camino con ellos que solo el principio de muchísimas cosas bonitas que les quedan por vivir.

Solo me queda decir:

“Please, when you get home, react to this message🏡😊”

…

“Kindly remind.”

​¡Nos vemos por Vigo!

¿Quién dijo miedo?

¡Qué fin de semana y qué lunes llevamos! El sábado nos fuimos de excursión a Emerald Park y, la verdad, lo pasamos en grande. Para muchos era la primera vez que visitaban un parque de atracciones con amigos, y la experiencia no pudo ser más bonita. ¡Nos subimos a todo y repetimos! Montaña rusa de madera, atracciones con los pies colgando, vueltas a treinta metros de altura boca abajo… Como buenos vikingos, nos atrevimos con todo! Porque, ¿Quién dijo miedo?

El domingo tocó relax y últimos momentos de convivencia con las host families, además de algún que otro plan de última hora con los compis del otro grupo.

Y hoy lunes lo hemos exprimido al máximo. Por la mañana caminamos por el centro de Dublín y descubrimos rincones que nos faltaban por ver, como el imponente Trinity College o la zona de Temple Bar que ya empieza a lucir su bonita decoración navideña.

Por la tarde, en el colegio, representamos una mini obra de teatro y vivimos un momento muy emotivo: les dimos las gracias por lo bien que nos han tratado y les regalamos la bandera de Vigo para que cuelgue en su aula de idiomas junto a las del resto del mundo. Dejamos un pedacito de nuestra tierra aquí, aunque nosotros nos llevamos el corazón lleno de recuerdos.

Ahora toca..  ¡Misión maletas! ¿Conseguiremos meter todo sin pasarnos de peso?

¿Sabías qué…

¿Sabéis en qué año llegamos a la luna? ¿Cual es el país que limita Irlanda? ¿O el animal más lento? A esas preguntas nos tuvimos que enfrentar ayer en el cole en el juego de preguntas y respuestas de Peter. El trivial abarcaba de todo: cultura general, Irlanda, España, música, curiosidades sobre animales… ¡Y demostramos ser unos auténticos eruditos superando la prueba con muchísimo éxito! Y para celebrarlo  nos tomamos unas estupendas pizzas. ¡Compartir ese ratito juntos, charlando, comiendo y resguardados de la lluvia fue de lo mejor!

Para el día de hoy nos esperaba una excursión escolar a St. Stephen’s Green Park, en pleno centro de Dublín. Allí organizamos un juego junto con nuestros compañeros irlandeses para buscar y descubrir los rincones y detalles más importantes del parque. Después disfrutamos de un ratito de tiempo libre compartido: unos aprovecharon para comer juntos, otros se fueron de compras y, a la tarde, de vuelta al cole para las clases de inglés.

Para rematar la jornada por todo lo alto, nos metimos de lleno en la práctica del hurling, el deporte nacional irlandés. Aunque al principio parecía complicadísimo manejar el stick y la pelota, ¡al final le hemos cogido el truquillo!

Ahora toca descansar y recargar pilas, porque mañana nos espera una de las grandes citas del viaje: ¡La excursión a Emerald Park!

A la segunda… Va la vencida

Las tardes en Dublín siguen exprimiéndose al máximo. Ayer, tras cumplir con las clases en el colegio, nos metimos de lleno en una de las actividades más emocionantes de la semana: ¡Un escape room en equipo! Nos tocó sudar la gota gorda, estrujarnos bien los sesos, descifrar acertijos y correr contra el reloj. La tensión se palpaba en el aire y gracias a nuestra inteligencia y alguna que otra ayuda… hemos conseguido la victoria! 

Y para hoy… ¡Planazo por partida doble! Como el sector público ha convocado huelga y no había cole, hemos aprovechado el día libre para montar una excursión a lo grande, junto con nuestros compañeros del otro grupo, ¡Por fin hemos podido ir a Howth!  aquel precioso pueblo costero que la semana pasada se nos resistió por la lluvia.

Nada más llegar, una foquita nos dio la bienvenida y comenzamos una preciosa ruta bordeando los acantilados, disfrutando del paisaje y despeinándonos con el intenso viento.

Para rematar el día, nos fuimos directos a una Jump Zone. Entre camas elásticas, saltos imposibles, acrobacias y volteretas, lo hemos pasado genial y hemos desfogado toda la energía acumulada. Con todo el ejercicio que hemos hecho hoy, ¿Quién tendrá agujetas mañana?

Verde que te quiero verde

El fin de semana nos ha regalado paisajes de auténtica postal. El sábado pusimos rumbo a Glendalough, un valle glaciar que parece sacado de una película. Nada más llegar, de camino al parque, entendimos a la perfección por qué llaman a Irlanda la isla esmeralda: los campos brillan con un tono verde tan intenso que maravillaría a Lorca .

Ya en el parque natural, disfrutamos de una caminata revitalizante plagada de árboles centenarios… y fentos! Sí, aquí también hay un montón! Además, descubrimos el gran lago y unas fascinantes ruinas monásticas que son un punto de peregrinaje en Irlanda. Además de los restos de la antigua catedral, nos llamó especialmente la atención una gran torre redonda, era como la de Rapunzel ya que sólo se podía acceder a su interior trepando por una larga trenza o utilizando una una escalera de quita y pon para protegerse de los ataques enemigos!

El domingo tocó jornada de descanso y disfrute en familia. Muchos aprovecharon el día libre para visitar Phoenix Park, unos de los parques urbanos más grandes de Europa, y tuvieron la suerte de cruzarse con un montón de ciervos campando a sus anchas.

Hoy lunes, volvemos a la rutina escolar… ¡Pero con sorpresa en forma de ritmo! Por la tarde hemos tenido nuestra primera clase de baile irlandés. Entre algún que otro pisotón y muchas risas, nos hemos defendido de maravilla. ¡A este paso, con un par de ensayos más, nos convertimos en los reyes absolutos de la pista!

 

The show must go on

Cuando la lluvia irlandesa decide acompañarte rumbo a Howth, lo normal es buscar refugio… ¡pero nosotros decidimos plantarnos en un circo! Este jueves entre malabares, payasos y unos motoristas volando por los aires a una altura de vértigo, demostramos que los planes improvisados suelen salir bien.

Y es que últimamente no hay quien nos detenga, tras dominar por fin los autobuses y las rutas al colegio como auténticos lugareños, el viernes cambiamos las aulas por una sesión de cine de lo más emotiva con En el corazón de la bestia. Junto con nuestros compañeros de clase irlandeses, reflexionamos sobre el vínculo con nuestra familia de cuatro patas y echamos alguna que otra lagrimilla.

Por la tarde, como nos sobra energía, dimos el salto al césped para probar el fútbol gaélico, al principio entender las reglas del juego fue algo complicadillo pero, con las ganas que le pusimos, ¡No había quien nos parase!

​Ahora toca recargar pilas porque este fin de semana nos espera naturaleza en estado puro con una ruta por el parque de Glendalough. ¿Cuántos kilómetros marcarán nuestros podómetros esta vez?

¿Los vikingos jugaban al ping pong?

Continuamos nuestro viaje repleto de contrastes, anécdotas y momentos para el recuerdo. Ayer nos enfrentamos a dos grandes clásicos de la rutina dublinesa: ¡nuestro primer gran atasco y los famosos ghost buses, esos autobuses fantasma que aparecen en las pantallas pero nunca llegan!! Nos costó un poquito más de la cuenta llegar al colegio, pero llegamos a tiempo. Eso sí, la pequeña odisea matutina se compensó enseguida con una grata sorpresa que fascina a todo el mundo: ¡El colegio ofrece desayunos gratis y un pequeño tentempié al mediodía!

Por la tarde, como el tiempo se puso un poquito revuelto, aprovechamos para resguardarnos y visitar Dublina, un museo fascinante centrado en la historia vikinga y la Edad Media de la ciudad. Allí pudimos ver de cerca cómo eran las casas de los vikingos, qué herramientas utilizaban, los descubrimientos arqueológicos locales y cómo era la panorámica de Dublín en plena época medieval. ¡Una pasada!
Para el día de hoy, habiendo tomado nota de la logística de transporte, ¡Hemos llegado todos puntuales! Muchos aprovecharon para desayunar directamente en el cole y, antes de empezar las clases, echamos unas partidas de ping-pong con algunos compañeros irlandeses… ¡Y hay que decir que se nos da de miedo!
Después nos metimos de lleno en las clases y la verdad es que cada vez estamos más sueltos, ya no preguntamos tanto a dónde tenemos que ir, hablamos con compañerxs irlandeses y algunas asignaturas se nos dan muy bien!
Por la tarde, para rematar la jornada y desfogar toda la energía acumulada, tuvimos sesión de deporte: fútbol, baloncesto, levantamiento de peso… Vamos a volver hechos unos vikingos que además saben jugar al ping pong!

Zarpamos!

¡Hola a todos!

El fin de semana ha venido cargado de experiencias y el ritmo no decae.  El sábado pusimos rumbo a Belfast para vivir una de las grandes excursiones del programa, y la alegría fue doble al descubrir que íbamos a compartir esta aventura con los compañeros de otro grupo del programa Vigo en Inglés. Para empezar, la “frontera” entre la República de Irlanda y el Reino Unido resultó ser de lo más pacífica: cruzamos por la autopista sin rastro de controles de pasaportes, ¡algo que a muchos les sorprendió!

Una vez en la ciudad, visitamos el impresionante museo Titanic Belfast y nos adentramos en su historia, descubriendo además el SS Nomadic, el último barco de la compañía White Star Line que sigue a flote. Dentro de la exposición, lo que más interés despertó en los chicos fue ver cómo vestían y cómo vivían a bordo los pasajeros, además de conocer las conmovedoras historias de los supervivientes y de quienes perecieron en el mar. De hecho, nos impresionó muchísimo ver una pared enorme grabada con todos sus nombres.

Después de empaparnos de historia, paseamos por la ciudad y disfrutamos del ambiente del St George’s Market, un mercado vibrante repleto de puestos de fruta, comida de mil orígenes y artesanía local.

Tras el intenso sábado, el domingo tocó un merecido descanso y día libre con las host families. Muchos aprovecharon que el día anterior se habían reencontrado con los compañeros en Belfast para quedar por Dublín y pasar un rato juntos recorriendo la ciudad.

Y hoy lunes… ¡Zarpamos para estrenarnos como auténticos estudiantes en el San Kevin’s College! Ha sido un día de muchos nervios, caras de emoción y el tradicional estreno de los uniformes. Han tenido clases de todo tipo, incluyendo asignaturas como drama, que para muchos era completamente nueva.

Para rematar la jornada por todo lo alto, nos hemos metido con las manos en la masa para elaborar una auténtica delicia local: el tradicional brown bread. Entre risas, manos manchadas y buen humor, lo hemos cocinado con éxito y formará parte de nuestros packed lunch de mañana.

¿Mejorarán los sandwiches con nuestro pan home made?

Strikes, lluvia y mucho ritmo!

Los días siguen pasando a velocidad de vértigo y no paramos ni un segundo!
Ayer nos fuimos directos a la bolera y, aunque para muchos era casi su primera vez, el talento oculto salió a relucir con unos cuantos plenos y semiplenos dignos de profesionales. Luego mientras unos jugaban al billar, otros arrasaban en las máquinas recreativas ¡E incluso hubo quien se animó a marcarse unos bailes!

Después nos tocó ir a clase de inglés y, aunque al principio siempre cuesta un poco arrancar, los profesores son tan buenos que consiguen que el tiempo pase un poquito más rápido.

Hoy por la mañana, para no bajar el ritmo, ¡Hicimos una yinkana por el centro de Dublín! Nos tocó hacer de todo: sacarnos selfies con la policía, buscar las marcas de los disparos en la fachada de la Oficina Central de Correos y hacernos fotos con los gorros más variopintos y extravagantes que pudimos encontrar.

Eso sí, si en Galicia decimos que la lluvia es arte, por aquí están igual de artísticos porque… ¡qué manera de llover! Menos mal que por la tarde nos pilló resguardados y calentitos en clase, con la mente puesta en las lecciones de los teachers y, sobre todo, contando las horas para la gran excursión de mañana: ¡Nuestra visita a la exposición Titanic en Belfast!

¡Os seguiremos contando muy pronto todas las novedades!
¡Hasta la próxima!

¡Hola desde Dublín!

¡Ya estamos oficialmente en la isla esmeralda!

El viaje ha arrancado con fuerza, risas y alguna que otra aventurilla que ya forma parte de los grandes recuerdos de este grupo porque ¿Qué sería de un buen viaje sin una pequeña dosis de emoción en el aeropuerto? Nuestro momentillo de suspense sucedió cuando un miembro del personal insistía en que la puerta de embarque que marcan las pantallas no era la correcta y nos bloqueaba el paso! ¡Menos mal que a base de insistir logramos pasar y subir al avión!

Ya a bordo pudimos relajarnos, pensar como sería nuestras próximas semanas e incluso algunos pudieron disfrutar por primera vez de qué es viajar en avión mientras veían por la ventanilla los pueblos iluminados que dejábamos a nuestro paso.

Para compensar el cansancio de una travesía digna de Phileas Fogg , hoy nos hemos librado de madrugar y nos hemos relajado en el cine viendo Spa Weekend, una comedia perfecta para disfrutar sin sufrir por el nivel de inglés. Eso sí, entre la emoción acumulada y las pocas horas de la noche anterior, ¡más de uno aprovechó la oscuridad de la sala para echarse una buena cabezadita!

Tras de ese descanso, una parada para comer y a sumergirnos en las clases de inglés. En ellas hablamos de lo que más nos gusta hacer en verano, revelamos mensajes escritos en braille y descubrimos curiosidades de Irlanda.

Después, tuvimos un ratito de tiempo libre y volvimos con nuestras familias preguntándonos: ¿Quién hará más plenos mañana en la bolera? .