¡Menudos días de caos y ajetreo! 
El sábado empezó nuestra aventura en tierras británicas, ¡y menuda aventura! Después de mucha preparación, visita exprés del alcalde y las dos horas de vuelo (que se sintieron como dos minutos gracias a las ganas y la emoción) tocó pasar por la locura de control de pasaporte y recoger las maletas. Y de ahí directos a otras dos horas de viaje hasta llegar a nuestro deseado destino, ¡Oxford! Un viaje un poco largo pero que mereció la pena ya que allí nos esperaban nuestras queridas host families, que nos acogieron con muchas ganas y una gran sonrisa.

El domingo lo afrontamos con la misma energía, a pesar del cansancio, y muchas más ganas (si es posible). Nos hicieron un pequeño tour de todo lo que necesitamos saber de Oxford. Nos enseñaron las paradas de bus importantes, las tiendas que pudiéramos necesita
r y las calles más importantes de la ciudad. En resumen, un pequeño tour exprés para poder manejarnos sin problema durante las próximas semanas. ¡También tuvimos bastante tiempo libre para explorar por nuestra cuenta!


¡Y el lunes por fin fue el primer día de clase! A pesar de que hoy fue un día
introductorio y de adaptación nos lo pasamos genial conociendo el que será nuestro colegio durante esta semana. Por la tarde nuestros profesores nos acompañaron al centro de Oxford y nos hicieron un increíble tour turístico alrededor de las zonas más importante e históricas de la ciudad. ¡Después de un primer día genial estamos deseando ver qué nos espera el resto de semana!




























































Después de taaanto caminar, teníamos un poco de hambre, así que comimos en el Borough Market y, como íbamos muy bien de tiempo, pasamos por la Plataforma 9¾, que para quienes no sepan qué es, es una plataforma de trenes ficticia que se encuentra en la estación King’s Cross, y que era utilizada por Harry Potter y los estudiantes que debían abordar el tren para trasladarse a Hogwarts🦉🧙🏻. Los chicos no se resistieron y compraron cosas en la tienda oficial, como las grajeas (terrible idea😵💫), una rana de chocolate, peluches y muñecos, y hasta un té de mantequilla.





Dimos un agradable paseo hasta el Hampton Court Palace y al volver pasamos por un parque donde había ciervos (o gamos, según Miguel) en libertad🦌.











