O primeiro día dunha viaxe sempre vén acompañado dunha mestura especial de ilusión e pequenas incertezas. O pasado 11 de setembro despegamos desde Vigo con moitas preguntas na cabeza: habería turbulencias?, pesarían demasiado as maletas?, pediríannos descalzarnos no control?, cantas veces teriamos que amosar o pasaporte?
El primer día de un viaje siempre viene acompañado de una mezcla especial de ilusión y pequeñas incertidumbres. El pasado 11 de septiembre despegamos desde Vigo con muchas preguntas en la cabeza: ¿habría turbulencias?, ¿pesarían demasiado las maletas?, ¿nos pedirían descalzarnos en el control?, ¿cuántas veces tendríamos que enseñar el pasaporte?

Por sorte, todo resultou moito máis sinxelo do que temiamos: o voo foi tranquilo e sen incidencias. En apenas un par de horas xa estabamos atravesando o pequeno aeroporto londinense de Stansted, onde recollemos as maletas intactas e puxemos rumbo á nosa seguinte parada, Bath!
Por suerte, todo resultó mucho más sencillo de lo que temíamos: el vuelo fue tranquilo y sin incidencias. En apenas un par de horas ya estábamos atravesando el pequeño aeropuerto londinense de Stansted, donde recogimos las maletas intactas y pusimos rumbo a nuestra siguiente parada, ¡Bath!

Chegamos ben entrada a madrugada, cansas pero felices e con moitas ganas de dar comezo a esta aventura!
Llegamos bien entrada la madrugada, cansadas pero felices y con muchas ganas de dar comienzo a esta aventura.
—
Por fin podemos dar por comezada a aventura no estranxeiro!