Ayer vivimos una jornada de puro relax en la piscina cubierta que se encuentra junto al mar. Allí, todos disfrutaron de una tarde tranquila y refrescante. Las risas, los chapuzones y el ambiente relajado nos regalaron un respiro muy necesario, que les permitió disfrutar del momento.

Pero hoy… ¡todo cambió! Nos esperaba una aventura mucho más intensa: una caminata de 10 millas junto a todo el colegio. El recorrido fue desafiante, pero también lleno de amistades, paisajes hermosos y esa energía contagiosa que solo se vive en grupo. Cada paso nos acercaba a la recompensa que nos motivaba desde el inicio: una pequeña barbacoa al final del camino 🍔🌭.

Tras la caminata, nos reunimos para disfrutar de una comida deliciosa, compartir anécdotas del día y recargar energías. Como broche de oro, tuvimos la tarde libre para explorar el centro de la ciudad. Una oportunidad más que merecida para relajarse, curiosear tiendas, tomar algo con amigos o simplemente pasear sin prisa.