Últimos días en Exmouth

El jueves y el viernes empezaron igual que los días anteriores: clases de inglés por la mañana, ya con la sensación de haber avanzado mucho desde el primer día, pero el cansancio empezando a notarse.

El jueves por la tarde nos fuimos todos juntos a hacer deporte. Jugamos al bádminton, pádel, voleibol y también a otros juegos más improvisados. A los chicos y chicas les encantó.

Después de eso, tocaba volver a casa, ducharse y preparar los disfraces para la fiesta de Halloween, que era la gran cita de la semana. Y hay que decirlo: se lo curraron muchísimo. Hubo de todo: mimos, colegialas, ninjas, marineros, un gato negro… yo misma fui de Freddy Krueger, y todos pusieron muchas ganas y creatividad. La fiesta fue un éxito: bailamos y cantamos ya que el DJ nos puso música española e italiana (porque también estaban allí los estudiantes italianos).

Lo mejor fue que el equipo de Hello Exmouth nos dejó invitar a Oliver, (el amigo que habían hecho en el instituto), que vino a despedirse del grupo. Al final de la noche, bajo la lluvia inglesa, tuvieron su última despedida, de esas que dejan un nudo en la garganta y cayó alguna lagrimilla otra vez. Fue un cierre precioso para una experiencia que, sin duda, recordarán mucho tiempo.

El viernes, aunque era el último día completo, siguió el ritmo habitual con clases por la mañana y una actividad de manualidades por la tarde. Se notaba que el cansancio del día anterior pesaba un poco, pero aun así la mayoría participó con buena actitud. Después aprovechamos para hablar de lo que más les había gustado del viaje y darnos algo de tiempo libre para preparar las maletas.

Esta tarde tendremos la cena final de despedida, todos juntos una vez más, para cerrar como se merece estas tres semanas. Después, a descansar un poco, porque mañana toca madrugar mucho: algunos se levantarán a la una de la mañana para empezar el viaje de vuelta, otros, quizás no nos acostaremos.

Durante el viaje, iré informando por el grupo de padres de cómo va todo, como hice durante el viaje de ida.

Y ya solo me queda decir que me alegro muchísimo de haber participado en esta experiencia. Estos chicos y chicas son, de verdad, los mejores. No he podido tener un grupo mejor y han hecho que cada día aquí valiera la pena.

Me llevo un recuerdo precioso y estoy segura de que también ellos se llevarán algo grande de aquí. Ha sido un placer acompañarlos y verlos crecer un poquito más en estas tres semanas.

Los voy a echar de menos. ❤️

Nos vemos a la vuelta 🙂

Pd: Os dejo una última foto de nuestro sitio favorito, donde hemos pasado la gran parte de esta experiencia: The Strand 😀

Martes y miércoles: cine, acentos imposibles y última visita a Exeter

El martes y el miércoles siguieron con el mismo ritmo por las mañanas: clases de inglés en Hello Exmouth. Poco a poco, se van soltando más, que al final es justo el objetivo.

Por la tarde del martes hicimos algo diferente: fuimos al cine a ver una película en inglés, sin subtítulos. A priori parecía una experiencia complicada, pero todos se defendieron mucho mejor de lo esperado. La película era I Swear, basada en la historia real de un chico con síndrome de Tourette que acaba convirtiéndose en Sir..

El problema fue que… no nos habíamos dado cuenta de que la película era en acento escocés. Y el escocés, incluso para los que hablamos bien inglés, es otro idioma. Aun así, la mayoría entendió perfectamente la trama, aunque hubiera momentos en los que las frases se perdieran entre tanto acento. En conjunto, fue una buena experiencia. No hay fotos del momento, claro, porque estábamos en el cine, pero mereció la pena.

El miércoles por la tarde tocó una salida más tranquila: fuimos a Exeter por última vez, para dar un paseo por la zona del puerto. Visitamos el Customs Office, un edificio histórico que antiguamente servía para controlar el comercio marítimo, los impuestos y las mercancías que entraban y salían por el río Exe. Hoy se conserva como parte del patrimonio de la ciudad y permite imaginar cómo era la vida en los tiempos en que Exeter era un puerto comercial muy activo.

Ahora bien, si somos sinceros, quizás no fue la actividad más apasionante para los chicos y chicas. Algunos estaban más pendientes de otros planes: después del paseo, tuvieron tiempo libre y muchos lo aprovecharon para buscar sangre falsa y accesorios para los disfraces de Halloween, que celebramos hoy.

Ya solo queda contar cómo fue el día de Halloween y la despedida, porque el viaje, aunque cueste creerlo, ya está a punto de terminar.

Una minientrada para comentar el inicio de semana: Empiezan las clases en Hello Exmouth

Ayer lunes fué el primer día de clases de inglés en Hello Exmouth, y con él empieza la última etapa del viaje. La novedad en la rutina: ya no hay que madrugar tanto, lo cual ha sido recibido con bastante alegría general.

A partir de ahora estarán divididos en dos grupos según su nivel, con tres horas de clase por la mañana y un pequeño descanso de quince minutos entre cada hora. Es aquí donde realmente van a tener que poner a prueba el esfuerzo personal. Es el momento de aprovechar esta oportunidad única.

Por la tarde hicimos un taller de arte en las oficinas de Hello Exmouth. En esta ocasión, los chicos y chicas utilizaron su creatividad pintando el interior de cocos, y la verdad es que se lo tomaron muy en serio. Da gusto verlos tan metidos en la actividad, porque eso significa que se lo estaban pasando bien. Os dejo unas fotos de la actividad y el resultado final de esas obras de arte 🙂

   

Una jornada tranquila. Ya iremos contando cómo avanza esta nueva semana.

Sabado en Torquay y domingo de clásico

Hola a todo, de nuevo! Os sigo contando cómo terminó la semana 🙂

El sábado fuimos a Torquay (que se pronuncia “Tourquí”, muy parecido a “Turquía” en inglés… pero tranquilos, no nos fuimos tan lejos). Torquay es algo así como la Riviera inglesa, un sitio costero precioso al sur de Devon. Fuimos en tren con George y nada más llegar estuvimos un rato jugando con la pelota en un parque donde pudimos comer el lunch también.

  

Después fuimos hacia el centro, a la zona del puerto, y lo primero que todos notaron fue… el dinero. Casas impresionantes en lo alto del acantilado, con vistas al mar, yates y coches de lujo… Además, tuvimos suerte con el tiempo: hacía sol, y eso aquí se agradece mucho. Definitivamente, el viaje es otro con buen tiempo.

La visita giraba en torno a Agatha Christie, que nació en Torquay. George nos iba contando fun facts sobre ella y sobre el lugar, y al final teníamos que adivinar cuál de ellos era mentira. Nos dijo, por ejemplo, que Agatha Christie desapareció misteriosamente durante once días en 1926 (y cuando la encontraron, no recordaba nada), que fue la primera mujer británica en ponerse de pie sobre una tabla de surf, que aprendió a manejar un revólver, que tiene otros dos nombres que apenas se conocen (Mary Clarissa) y que en Torquay algunas papeleras te dan las gracias cuando tiras la basura. ¿Cuál de ellos creéis que es falso?

Pues… Al final… sorpresa: ninguno era mentira. Resulta que las papeleras de Torquay sí te dan las gracias cuando tiras basura, y Agatha Christie realmente fue una mujer fascinante.

Después de dar un paseo por la costa y el puerto, hicimos fotos junto a la escultura de Agatha Christie con su perro, y tuvimos un rato libre para explorar. Algunos se tomaron un té (¡ilimitado por £1.73!), otros fueron a caminar y otros a comer algo por allí. Luego cogimos el tren de vuelta a Exmouth.

El domingo era día libre, así que dormimos hasta tarde. Aun así, habíamos quedado sobre las 14:30 en The Strand, porque tocaba evento importante: El Clásico, Barça–Madrid. George fue un muy majo y nos abrió la oficina de Hello Exmouth solo para nosotros, trajo un proyector, y montamos allí una pequeña sala de cine para ver el partido. Estuvimos todos juntos, lo cuál es genial, aunque el partido… bueno, digamos que el Barça no estuvo a la altura y el Madrid ganó con justicia (lo dice alguien del Barça, así que vale doble). Hubo algunos más emocionados de la cuenta (ahora sabemos que Yeabsira, Arián, y Carlos viven el fútbol intensamente), pero el ambiente fue genial.

Lo mejor fue que se unieron dos amigos del instituto, Oliver y Logan, que se tomaron el esfuerzo de venir desde Exeter solo para ver el partido con el grupo. Y eso, en realidad, dice mucho: significa que este tiempo en el instituto ha dejado huella. Que no solo han aprendido inglés, sino que también han hecho amistades reales. Ya solo por eso, el viaje vale la pena.

En resumen: un fin de semana completo, pronto os cuento cómo ha empezado la última semana de este viaje!

Miércoles, jueves y viernes: los últimos días en St. Luke’s

El miércoles, después de las clases, hicimos una visita cultural a Exeter.

Vimos su impresionante catedral gótica, y Alice nos contó algunas historias ocurridas allí, como el asesinato de algunas figuras importantes, incluido el de un obispo.

También vimos antiguos muros (que todavía se mantenían en pie) donde, en la Edad Media, ejecutaban a mujeres acusadas de brujería. Una pieza de historia muy triste pero muy interesante.

Terminamos en el museo de Exeter, con una colección enorme de animales disecados y exposiciones de todo tipo. Nos faltó tiempo para verlo todo, pero la visita fue muy interesante.

El jueves hicimos una búsqueda del tesoro en el Museo de Exmouth donde los chicos pusieron a prueba sus Reading Skills en inglés mientras iban descubriendo objetos, detalles y curiosidades escondidas por todo el museo. Además, ese mismo día hicimos también un Mystery Trail, una especie de búsqueda del tesoro inspirada en la leyenda de un pirata que, según dicen, había enterrado su botín en Exmouth. Aunque el día estuvo pasado por agua y no todos tenían muchas ganas de mojarse, algunas se lo tomaron muy en serio y no pararon hasta encontrar las pistas.

Y por fin llegó el viernes, el último día de clases en St. Luke’s. Ms. Meléndez se aseguró de que los chicos tuvieran Educación Física por la mañana, para poder jugar al fútbol todos juntos antes de marcharse, y lo consiguió.

También hubo un pequeño reconocimiento para quienes más se habían esforzado en clase: Valeria, Sabela, Zoe, Lorenzo, Sara y Uxía. ¡Muy bien hecho! Estoy muy orgullosa de vosotras (y de todos en general).

Fue una jornada de sentimientos encontrados: alegría por haber terminado (de madrugar) y tristeza por despedirse de los nuevos amigos. No lo pude capturar en cámara, por desgracia, pero calló alguna lagrimilla.

Por la tarde, fuimos a visitar la Costa Jurásica, una zona declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se extiende a lo largo de casi 150 kilómetros entre Devon y Dorset, y es famosa por sus acantilados formados hace más de 185 millones de años, que muestran capas de rocas de las eras Triásica, Jurásica y Cretácica. En algunos puntos todavía pueden encontrarse fósiles de criaturas marinas prehistóricas.

Y así acabó el viernes. Ahora nos encontramos de camino a Torquay, pero ya os contaré eso el domingo, al final de la semana.

Seguimos reportando desde Exmouth

Quiero contar cómo van estos días, cómo se están adaptando y cómo disfrutan de las actividades que hacemos. En general, todo sigue su curso y poco a poco se les ve más cómodos con la rutina y los madrugones.

Las mañanas fueron como siempre: colegio, clases, todo bien. Ya se les nota más sueltos, así que nada fuera de lo normal.

El lunes por la tarde fuimos a jugar al crazy golf a Exeter, que es como un minigolf pero lleno de luces y obstáculos extraños.

La verdad, lo más divertido para alguno no fue tanto el golf en sí, sino el botón de “para bailar la bamba” y el espectáculo de luces que había en el baño.

El martes teníamos planeado ir a la costa jurásica de Exmouth, pero el tiempo no acompañó, así que tuvimos que cambiar los planes y acabamos yendo a la bolera. Fue un acierto: se lo pasaron genial y hubo una energía muy positiva en todo momento.

   

Después hicieron una actividad de intercambio muy curiosa: empezaban con un objeto pequeño (unos caramelos) y tenían que ir por la calle intentando cambiarlo por algo mejor, hablando con la gente y practicando inglés. Al final hubo de todo: bolsas de fruta cubiertas de chocolate, libros, una minibicicleta, una lámpara con gorro, colonia after shave, una bufanda, e incluso un vestido bastante original.

En resumen, todo sigue su curso, las actividades se disfrutan y poco a poco se les ve más seguros y animados.

Sábado y domingo: entre la policía (no os preocupéis!) y Bristol

En teoría, el sábado era nuestro día libre… pero acabó siendo más bien un “día de gestiones”. Por la mañana hicimos una mini-excursión con Sabela y Uxia a la policía porque Uxia perdió la cartera. Fuimos primero a la comisaría de Exmouth, que estaba cerrada (como muchas otras comisarias, nos comentaban en el autobús), y luego nos tocó ir hasta Exeter. No era el plan más emocionante del fin de semana, pero no quedaba otra. Al final no apareció, aunque seguimos con esperanza! 

Por la tarde, ya más tranquilos, queríamos aprovechar para comer todos juntos. Encontrar un sitio para 18 personas un sábado en Exmouth no es precisamente fácil… así que acabamos en el único restaurante que nos aceptaba sin reserva: un mexicano (o lo que los ingleses entienden por comida mexicana). No era una elección muy meditada, pero al menos conseguimos mesa. Entre fajitas, burritos y costillas con barbacoa pasamos un buen rato. Algunos salieron más contentos que otros, pero lo importante era estar todos juntos.

El domingo tocaba excursión a Bristol, y además se unió el grupo de franceses que había llegado el sábado por la tarde. Paramos primero en el famoso puente colgante, hicimos las fotos de rigor y luego nos adentramos en la ciudad.

Dimos un buen paseo por la ciudad: la universidad, varias calles del centro… y, cómo no, una parada obligatoria en el Bristol City Museum, donde vimos de todo: desde dinosaurios hasta arte francés, pasando por minerales curiosos y cerámica europea.

Fue una visita larga, aunque el tiempo no acompañaba demasiado. Todo estaba un poco gris, pero aun así aprovechamos el día al máximo.

Durante el tiempo libre, varios aprovecharon para comprarse camisetas de fútbol (una de las misiones no oficiales del viaje) antes de volver a Exmouth.

Y así acabó el día. Ya tocaba descansar: el lunes, vuelta al colegio.

Tarde de Juegos y Cream Tea en Topsham

Seguimos reportando desde Exmouth 🥰
El jueves pasamos la mañana en el St Luke’s, y al salir nos fuimos a la academia de Hello Exmouth donde tuvimos una tarde de juegos.
Empezamos con el bingo, lo cuál parecería fácil y común. Pero, lo curioso fue que les costaba horrores entender los números en inglés! Cada vez que George cantaba uno, se veían miradas perdidas, y se oía a alguno que decía: ¿Qué ha dicho?

Acabé por escribir los números en la pizarra para aligerar la partida. Parece que el acento British no cala aún!

Después jugamos al Splat, un juego típico inglés en el que hay que reaccionar rápido y “disparar” con la mano cuando se te señala mientras gritas ¡Splat! Sabela ganó las tres partidas seguidas. ¡Las tres! George, el monitor, decía que no había visto nunca nada igual. Tiene unos reflejos que ya los quisiera yo. Sería buena policía.

 

Luego hicimos una actividad de “diseño”. Les dimos materiales de todo tipo (papeles, bolsas, plásticos, etc) y tenían que crear un traje con lo que encontraran para después hacer un desfile. Yo y dos compañeras de Hello Exmouth fuimos parte del jurado.

Se presentaron cuatro modelos: Abril, Carlos, Sabela, y Hugo Romero. Todos los trajes estaban genial y ellos lo hicieron muy bien, pero Hugo fue el claro ganador: su traje era muy original, pero es que desfiló con una seguridad que parecía de pasarela profesional.

Aunque se ha de recordar que Hugo González, Mateo, y Abel fueron los co-creadores de esta obra de arte.

A esas alturas de la tarde, ya había más de uno con hambre, lo que deja claro que todavía no se han adaptado del todo al lunch inglés. (Menos mal que el viernes tocaba una actividad que, por fin, iba de comer.)

El viernes despues del último día de la semana en el instituto, fuimos a Topsham, un pueblecito pequeño, pero con encanto. Dimos una vuelta, hicimos algunas fotos y disfrutamos del paisaje. Es tranquilo, bonito y tiene ese aire inglés de sitio donde parece que nunca pasa nada, pero donde se puede tomar algo muy británico y tipico de Devon: el cream tea.

 

No a todo el mundo le encantó. El sabor del té con leche es un poco peculiar… Pero algunos lo disfrutaron muchísimo. Hugo González, por ejemplo, se tomó cuatro tazas seguidas. Yo temía que le diera un sugar crash por tanta teína y azúcar… pero al final la que acabó pasada de vueltas fui yo. No suelo tomar azúcar, y estuve toda la tarde hiperactiva perdida.

Aun así, hubo alguna queja de hambre antes de lo esperado.

A la vuelta a Exmouth, nos quedamos charlando, jugando al fútbol, e improvisando flexiones para bajar un poco las calorías de la tarde.

Y así terminamos la primera semana. Pero no acaba aquí. El fin de semana también nos dejó y dejará muchas anécdotas que contar… ¡ya os las compartiré en la próxima entrega!

Exmouth – Primeros días en St Luke, Footgolf y Escape Room

El lunes fue el primer día de clase y, como era de esperar, llegaron los primeros contrastes con el sistema inglés. Hay muchas normas nuevas, pero tres destacan por encima de las demás. La primera (y sin duda la más complicada) es silence as default (el silencio como norma). Para los alumnos españoles, acostumbrados a un ambiente más hablador, no está siendo fácil; sin embargo, poco a poco van comprendiendo la dinámica.
Las otras dos reglas son más sencillas: nada de móviles ni chicle. Con esas no hay problema.

Los primeros días han sido un reto: adaptarse al idioma, a las normas, a los horarios… Algunos incluso han tenido ya sus primeros exámenes. Pero, a medida que pasan los días, todo se va haciendo más llevadero. Todo empieza a resultar familiar, y cada uno va encontrando su sitio.

Por la tarde tuvimos la orientación con Shay, quien nos llevó a dar un paseo por Exmouth para ubicarnos un poco. Después, el alcalde nos recibió con gran amabilidad y nos habló sobre la historia y la idiosincrasia de la ciudad.

El martes, después del colegio, quedamos con George para jugar al footgolf, una actividad que dio para todo: algunos se lo tomaron muy en serio, otros acabaron chutando a portería o haciendo toques, y los demás simplemente disfrutaron riéndose, charlando o haciendo el tonto con la pelota. Lo importante es que todos lo pasaron bien.

El miércoles fue otro día completo de clases, y por la tarde tocó el Escape Room. Nos dividimos en grupos y todos logramos salir a tiempo, lo cual fue motivo de celebración. La dueña del Escape Room, Helen, nos comentó que los chicos que hicieron The Vault (la cámara acorazada) lo hicieron genial y que apenas necesitaron ayuda en el juego más difícil. Les he pasado la enhorabuena… y espero que no piensen usar esas habilidades para abrir cajas fuertes ajenas 😄

Después siguió una pequeña competición de selfies con Shay, que dió para bastantes risas y fotos por Exmouth.

 

Al final del día se notaba el cansancio, pero también el progreso. Cada vez hablan más inglés con las familias, y algunos me cuentan, sorprendidos, que mantienen conversaciones larguísimas sin darse ni cuenta.

Por mi parte, ya empiezo a conocer bien las personalidades: el que se queja por deporte, el que se preocupa por todos, el que no calla ni debajo del agua y el callado que, cuando habla, te hace reír sin querer.
Creo que con eso ya puedo decir que el grupo está oficialmente en marcha. Os voy contando cómo sigue 😀

🚌 Día 1 y 2 – ¡Comienza la experiencia Exmouth!

Después de tanto esperarlo, ¡por fin arrancó el viaje!

El sábado salimos desde Vigo rumbo a Oporto, donde tomamos el vuelo a Bristol. De allí, un último tramo hasta Exmouth. Entre traslados, esperas y maletas, fue un día largo: llegamos cerca de medianoche, muy cansados, pero sin incidentes. Las familias anfitrionas estaban esperándonos y cada estudiante se fue directo a descansar.

  

El domingo tocaba madrugar para coger el tren a Plymouth, una ciudad con mucha historia marítima. Allí recorrimos la zona del Barbican y Plymouth Hoe, donde se encuentra el faro y el histórico puerto desde el que partieron tantos exploradores ingleses en dirección al nuevo mundo.

Nuestro guía, Tom, nos enseñó las curiosas casas históricas del siglo XVI (que todavía se mantienen en perfecto estado) y los callejones de Plymouth con mucho entusiasmo. Llevaba buen ritmo de caminata, y los chavales (todavía medio dormidos del viaje) parecían más mayores que nosotros 😄 Aun así, disfrutaron mucho.

Después tuvieron tiempo libre para comer y explorar un poco el centro. Algunos se fueron de compras, otros simplemente se sentaron al sol a descansar, y todos volvieron a tiempo para el tren de regreso.

Por la tarde tocaba la primera cena con las familias. No puedo negar que había serias preocupaciones. La “English cuisine” no goza de buena reputación en el grupo, pero, finalmente, todos sobrevivieron a esa experiencia y, en general, cenaron bien. 

Y, sinceramente, a nivel personal, yo estoy ENCANTADA con el grupo. Son majísimos, muy naturales, se apoyan entre ellos, y tienen un compañerismo que da gusto ver. Les estoy cogiendo mucho cariño en muy poco tiempo. Eso sí, me está costando lo de los nombres… ya he rebautizado a unos cuantos, pero se lo toman con mucha paciencia y humor. 

En resumen: dos primeros días intensos, pero con un balance muy positivo. El grupo se está adaptando rápido, las familias son encantadoras y el ambiente no puede ser mejor.

Seguimos con ganas de todo lo que viene por delante. Y ahora me voy, que me tienen que contar qué tal su primera experiencia en el instituto.