Sábado y domingo: entre la policía (no os preocupéis!) y Bristol

En teoría, el sábado era nuestro día libre… pero acabó siendo más bien un “día de gestiones”. Por la mañana hicimos una mini-excursión con Sabela y Uxia a la policía porque Uxia perdió la cartera. Fuimos primero a la comisaría de Exmouth, que estaba cerrada (como muchas otras comisarias, nos comentaban en el autobús), y luego nos tocó ir hasta Exeter. No era el plan más emocionante del fin de semana, pero no quedaba otra. Al final no apareció, aunque seguimos con esperanza! 

Por la tarde, ya más tranquilos, queríamos aprovechar para comer todos juntos. Encontrar un sitio para 18 personas un sábado en Exmouth no es precisamente fácil… así que acabamos en el único restaurante que nos aceptaba sin reserva: un mexicano (o lo que los ingleses entienden por comida mexicana). No era una elección muy meditada, pero al menos conseguimos mesa. Entre fajitas, burritos y costillas con barbacoa pasamos un buen rato. Algunos salieron más contentos que otros, pero lo importante era estar todos juntos.

El domingo tocaba excursión a Bristol, y además se unió el grupo de franceses que había llegado el sábado por la tarde. Paramos primero en el famoso puente colgante, hicimos las fotos de rigor y luego nos adentramos en la ciudad.

Dimos un buen paseo por la ciudad: la universidad, varias calles del centro… y, cómo no, una parada obligatoria en el Bristol City Museum, donde vimos de todo: desde dinosaurios hasta arte francés, pasando por minerales curiosos y cerámica europea.

Fue una visita larga, aunque el tiempo no acompañaba demasiado. Todo estaba un poco gris, pero aun así aprovechamos el día al máximo.

Durante el tiempo libre, varios aprovecharon para comprarse camisetas de fútbol (una de las misiones no oficiales del viaje) antes de volver a Exmouth.

Y así acabó el día. Ya tocaba descansar: el lunes, vuelta al colegio.