Exmouth – Primeros días en St Luke, Footgolf y Escape Room

El lunes fue el primer día de clase y, como era de esperar, llegaron los primeros contrastes con el sistema inglés. Hay muchas normas nuevas, pero tres destacan por encima de las demás. La primera (y sin duda la más complicada) es silence as default (el silencio como norma). Para los alumnos españoles, acostumbrados a un ambiente más hablador, no está siendo fácil; sin embargo, poco a poco van comprendiendo la dinámica.
Las otras dos reglas son más sencillas: nada de móviles ni chicle. Con esas no hay problema.

Los primeros días han sido un reto: adaptarse al idioma, a las normas, a los horarios… Algunos incluso han tenido ya sus primeros exámenes. Pero, a medida que pasan los días, todo se va haciendo más llevadero. Todo empieza a resultar familiar, y cada uno va encontrando su sitio.

Por la tarde tuvimos la orientación con Shay, quien nos llevó a dar un paseo por Exmouth para ubicarnos un poco. Después, el alcalde nos recibió con gran amabilidad y nos habló sobre la historia y la idiosincrasia de la ciudad.

El martes, después del colegio, quedamos con George para jugar al footgolf, una actividad que dio para todo: algunos se lo tomaron muy en serio, otros acabaron chutando a portería o haciendo toques, y los demás simplemente disfrutaron riéndose, charlando o haciendo el tonto con la pelota. Lo importante es que todos lo pasaron bien.

El miércoles fue otro día completo de clases, y por la tarde tocó el Escape Room. Nos dividimos en grupos y todos logramos salir a tiempo, lo cual fue motivo de celebración. La dueña del Escape Room, Helen, nos comentó que los chicos que hicieron The Vault (la cámara acorazada) lo hicieron genial y que apenas necesitaron ayuda en el juego más difícil. Les he pasado la enhorabuena… y espero que no piensen usar esas habilidades para abrir cajas fuertes ajenas 😄

Después siguió una pequeña competición de selfies con Shay, que dió para bastantes risas y fotos por Exmouth.

 

Al final del día se notaba el cansancio, pero también el progreso. Cada vez hablan más inglés con las familias, y algunos me cuentan, sorprendidos, que mantienen conversaciones larguísimas sin darse ni cuenta.

Por mi parte, ya empiezo a conocer bien las personalidades: el que se queja por deporte, el que se preocupa por todos, el que no calla ni debajo del agua y el callado que, cuando habla, te hace reír sin querer.
Creo que con eso ya puedo decir que el grupo está oficialmente en marcha. Os voy contando cómo sigue 😀