¡Hola, familias! ¿Cómo estamos? Disculpad el retraso del blog, están siendo días muy intensos. ¡¡¡¡DIOS MÍO YA VAMOS CASI POR LA MITAD DE LA EXPERIENCIA!!!!! Es increíble lo rápido que pasa el tiempo cuando lo pasas bien.
El jueves arrancó, con energía y, con nuestros uniformes puestos, el horario que aun no entendemos bien siempre en la mochila (¡y algún que otro café en mano para los monitores!). Por la mañana, continuaron sus clases en el instituto, mejorando su inglés y poniéndolo en práctica en las diferentes asignaturas que ofrece el instituto irlandés. Apostamos a que no sabíais que aquí pueden escoger aprender cosas como; ingeniería, cocina, artes visuales, negocios o educación social. Realmente está siendo una experiencia magnífica poder vivir un sistema educativo tan distinto. Algunas asistieron a la clase de español, aunque ya estaba todo montado para que fuera otra oportunidad de intercambio lingüístico y cultural, (no iba a ser todo tan sencillo jijijijiji 🤪).
Por la tarde, nos esperaba una excursión preciosa y cogimos el tren rumbo a Dún Laoghaire, un encantador pueblo costero al sur de Dublín. Paseamos por el puerto, disfrutamos de las vistas del mar irlandés y del ambiente tranquilo del paseo marítimo. Las niñas aprovecharon para sacar muchísimas fotos con el mar de fondo, en el muelle, en los bancos junto al paseo y, por supuesto, en el faro, donde hicimos una parada especial. Desde allí, las vistas eran impresionantes.

Mirad que TUMBLR son 💕


Nuestras niñas GUAPÍSIMAS.


El viernes fue otro día repleto de actividades. Por la mañana, salimos de excursión con el colegio para una búsqueda de estatuas por el centro de Dublín, aunque antes hicimos una paradita en el Starbucks porque son súper puntuales y tampoco hay que sufrir en las esperas.

Los grupos, totalmente internacionales, recorrieron las calles, descubriendo a personajes históricos y culturales como James Joyce o Molly Malone. Pudieron aprovechar para conocer de una manera distinta a sus compañeros/as del instituto, (ahora entre nosotros… ya las vemos muchísimo más sueltas que los primeros días hablando inglés y conociendo gente nueva). Entre risas y fotos, aprendimos historia y cultura mientras visitábamos la ciudad.
Y por la tarde… ¡tocó ponerse deportivaaasss! Probamos el fútbol gaélico, un deporte muy irlandés que mezcla fútbol, rugby y balonmano (sí, todo a la vez ). Al principio nadie entendía muy bien qué había que hacer, ni cómo se marcaban los goles, pero en cuanto empezó el partido, se desató la locura: carreras, risas, goles y hasta celebraciones una vez el partido había acabado. Os prometemos que alguna casi no podía jugar de los mucho que se estaba riendo. La fascia de Aroa no sabemos como acabó y tampoco cuantas veces dijo ¡OLE! Ana, pero 100% sabemos que en este grupo, sobra talento. Terminamos cansadas pero felices, muchas nos pidieron volver a jugar (y todos sabemos que los deseos se cumplen en Irlanda).

Un abrazo a todas las familias, tenéis unas niñas estupendísimas.
NOS VEMOS POR AQUÍ PRONTOOOO!!!!