DUBLIN – Baile irlandés y Howth

Hola a todos una vez más a nuestro blog.

Comenzamos el miércoles madrugando como siempre y encontrándonos delante de la escuela. La mañana pasa rápidamente y al terminar disponemos de un rato libre antes de la actividad de la tarde. En esta ocasión nos espera Donna con Amy que nos enseñará los fundamentos del baile irlandés. Amy nos separa en grupos para que sea más sencillo practicar los pasos. A priori parece sencillo pero hacerlo correctamente y a un ritmo acelerado requiere práctica. Cómo cruzar el pie por detrás cuando te desplazas hacia un lado, agarrar a tu pareja y no desequilibrarse mientras realizas el siguiente paso, etcétera. Una vez hecha la sesión de aprendizaje probamos al ritmo de la música. Así varias veces. Finalmente, lo hacemos en conjunto y así ver el resultado final.

 

Para acabar Amy  nos hace una pequeña demostración de los pasos más elaborados y clásicos del baile Céilidh. Cabe destacar que esta palabra antiguamente se utilizaba con el significado de festejo o encuentro social sin necesidad de que hubiera danza de por medio. A día de hoy principalmente se usa para este tipo de baile únicamente. Acto seguido hacemos una pequeña prueba intentando realizar esos pasos, sin duda no es tarea fácil. Terminamos y nos despedimos hasta el día siguiente.

El jueves amanece un poco gris pero parece que aguanta un poco. Nos encontramos en el colegio y vamos a nuestras clases como es habitual. Al terminar comemos algo y nos dirigimos a la parada del centro comercial que ya conocemos para ir hasta el centro, hoy vamos a hacer una pequeña ruta por la península de Howth. Una vez en el centro cogemos el tren que nos lleva hasta ella. Llegamos al puerto de Howth, esta pequeña localidad es en realidad un suburbio de Dublín. Allí podemos ver el puerto, el mercado o una isla justo enfrente, conocida como el Ojo de Irlanda, es una pequeña isla deshabitada al lado del puerto.

 

Nos dirigimos pasado el puerto y comenzamos a subir en dirección los acantilados, una pequeña ruta alrededor de la península que nos permite contemplar las fantásticas vistas. Seguimos por ella y llegamos hasta el faro, que aunque está cerrado no es óbice para disfrutar del paisaje. Terminamos el paseo y hacemos una pequeña pausa antes de  coger nuestro tren de vuelta hacia el centro y así poder dirigirnos de vuelta a nuestras casas para poder cenar y descansar merecidamente.

Nos vemos en la próxima entrada.

avatar

Andres Cuñarro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *