Retos de la primera semana en Hazeley SUPERADOS

¡Hola hola, familia! <3 ya de viernes, ¡vamoooos!

Hoy escribo desde el local al que hemos venido a jugar al mini golf. Nuestrxs mini seres de luz se han dividido por grupos y están ahí dándole a los palos. No sé los detalles, hoy no voy a poder hacer la actividad con ellxs. ¡A ver qué me cuentan cuando acaben! Están jugando con un par de estudiantes de Hazeley, Nikita y Stephanie, que son las que nos acompañan en las afternoon activities.

Seguimos sin muchas novedades desde que os escribí hace dos días. Aún están con varias clases libres al día en las que se quedan conmigo. De cara a la semana que viene estoy pensando en proyectos (individuales y grupales) que podamos hacer en esas horas. Me mata verles sin nada que hacer durante varias horas seguidas. Pero, sobre todo, les mata a ellxs. Sé que a priori podéis pensar, “sí, hombre, tienen tiempo libre y no les gusta, ya, ni de coña”. Lo entiendo. Tal vez el primer día es divertido, pero el día número cinco sin apenas distracciones, os aseguro que empiezan a aburrirse. No nos enseñan a estar solxs. Algunxs empiezan a desquiciarse. Yo les dejo estar con el móvil a ratos, o les dejo que estén hablando. Pero claro, si somos muchos, llega un punto que eso es un descontrol. Así que hoy ya me he tenido que poner un poco más seria para que haya algo de orden. No quiero obligarles a estar calladxs y sentadxs en la silla. Y, a la vez, darles libertad de sonido y de movimiento implica que eso acaba siendo un gallinero si estamos 15 en la clase, molestando a las clases vecinas y dificultando bastante que yo haga mi trabajo (como escribiros este blog para no tener que hacerlo en mis ratos libres).

Encontrar el equilibrio entre darles libertad y no dejarles hacer nada es un reto que te cagas. Madres, padres, os admiro. Yo no tendría la paciencia para hacer este trabajo más de varios meses seguidos. Puedo hacerlo y me da la vida porque llega un momento que desconecto. Pero si no fuera así… qué paciencia. Mi tendencia es a darles libertad porque quiero que disfruten todo lo posible del tiempo que tenemos. La mayoría responde muy bien y respeta los límites. Otrxs se aprovechan, algunxs más, algunxs menos. Está siendo un reto también decidir cuáles deben ser las consecuencias para las personas que se aprovechan, y cómo aplicarlas a nivel individual y no como grupo – que acaba siempre siendo muy injusto para las personas que son responsables y agradecidas (la mayoría).

Me llena una vez más de orgullo que, la mayoría de veces que alguien cruza un límite, está habiendo una reflexión y una toma de consciencia al respecto, disculpas honestas incluidas. Y yo cuando vivo eso… pues es que ya está. Yo me puedo morir mañana y me voy feliz. Se puede ver perfectamente cuando se da ese momento de consciencia y cuando su discurso viene desde el arrepentimiento sincero. Y eso no tiene precio. Una vez más os digo que estas situaciones seguirán pasando, que todxs la cagamos, que todxs nos aprovechamos en algún momento de la vida, y que lo importante es ser conscientes de cuándo lo estamos haciendo y no mentirnos a nosotrxs mismxs y a otrxs. En definitiva, aceptar nuestra responsabilidad. En este sentido estoy muy orgullosa de nuestrxs mini seres de luz. Yo jamás acepté mi responsabilidad de nada hasta que cumplí muchos, muchos más años, así que no puedo hacer más que admirarles por mucho que a veces la caguen.

Os iré contando cómo avanza la semana que viene en Hazeley, si resolvemos el tema de las horas libres. O si, por el contrario, les tengo que poner a currar en una presentación sobre ellxs mismxs, sus pasiones, sus talentos y sus cosillas por trabajar. Esta era una clase que enseñaba en mi trabajo anterior (Personality), de hecho, y si es lo que toca hacer yo me lo voy a gozar. A ellxs les suele costar un poco mirar para adentro (¿a quién no?), pero oye… será como tenga que ser.

Os mando mucho mucho amor desde el mini golf de The point – Mr Mulligans Indoor Milton Keynes, ¡por si queréis buscarlo! Una semana para emprender nuestro viaje de regreso a Vigo… ¡¡se nos está pasando volao!!

PD. También está pasando lo que pasa cuando viajas… empiezas a apreciar las cosas buenas de tu país jajajajaj ¡muchxs deseando llegar de vuelta y comer tortilla de patatas y pulpo!

avatar

Sara Amalur Morales Carmona

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *