¡Hola familias!
Un día más reportando desde Derry; hoy os cuento lo que hicimos este segundo finde.
El sábado por la tarde los chicos propusieron ir a la bolera y yo decidí unirme a ellos. El plan inicial era jugar a los bolos, pero cuando llegamos, todas las pistas estaban ocupadas; al final nos quedamos por allí jugando en los recreativos y coleccionando tickets que algunos canjearon después por chuches o peluches.

¿Gastarían quizás un poco más de la cuenta? Sí, ¿lo pasaron bien? También.
Tras un par de horas y ver que la operación bolos era imposible, decidimos abortar misión y coger el bus para volver a casa.
Hoy salimos del Guildhall a las 9:30 para nuestra excursión a Donegal. Nuestra primera parada fue el fuerte militar de Dunree; el tiempo, pese a mis plegarias, volvió a ser muy malo y nos llovió toda la mañana. Cuando nos bajamos del bus no teníamos muy claro hacia dónde dirigirnos pero Jorge adoptó rápidamente el rol de explorador y tanto los demás como yo decidimos seguirlo y ¡qué bien hicimos! Nos llevó hasta la playa de Dunree, que si ya un día nublado como hoy impresionaba, no me quiero imaginar uno de verano. También ejerció como mi fotógrafo personal cuando todos se metieron en el bus hartos del frío y yo decidí cruzar el puente levadizo. ¡Gracias Jorge!

Frases célebres del día: “Ruth, tengo los pies empapados”, “Voy arrastrando los pantalones y se me están empapando”, “¿Teacher, es obligatorio salir del bus?”, “¿Ruth podemos ir ya para el bus?”, “Teacher tengo frío” y “¿Cuándo vamos a comer?”.
Nuestra segunda parada eran unas cascadas, pero para nuestra sorpresa, cuando llegamos, estas estaban cerradas al público debido a que estaba todo embarrado y era peligroso. Por lo tanto, el plan B fue ir a Buncrana, un pequeño pueblo costero, a comer. Nos dispersamos en las únicas 2 cafeterías que había abiertas a esas horas y después algunos aprovecharon para pasear y otros, como Adriana, Alicia, Pedro, Aroa y una servidora, tomar un chocolate caliente.
Parece que el tiempo decidió darnos una tregua y, para nuestra última visita de la tarde, al fuerte de Greenan Ely, salió el sol de entre las nubes; eso sí, el viento no paró en ningún momento.

Después volvimos a Derry como siempre, acompañados por la música del altavoz de Asier y las voces de todos… Empiezo a pensar que igual es por eso por lo que llovía, jajajja.
Mañana nos adentramos en lo que será la tercera y la última semana de esta experiencia. Yo, como siempre, os seguiré actualizando de nuestras aventuras.
¡Seguiremos informando!
Saludos,
Ruth