Hola! Bienvenidos/as a un nuevo capítulo de la aventura irlandesa! No me puedo creer que ya vayamos por la mitad del viaje😮


El viernes tuvimos clase de inglés y, después, una intensa competición de ping pong. Algunas hicieron trampas (todavía no tengo del todo claro si fueron Uxía y Blanca o Aila y Daniela, lo dejo en el aire). Eso sí, declaro oficialmente a Xián y Hugo ganadores absolutos del torneo. Os dejo aquí algunas fotos:





Luego pasamos al dodgeball (o “brilé a la irlandesa”, como lo llamamos nosotros). He de confesar que llegué a temer por la integridad física de alguno, porque la fuerza con la que lanzaban las pelotas era digna de estudio, pero nos lo pasamos súper bien😁


Por cierto, estoy pensando seriamente en abrir una nueva sección en el blog titulada: “Cosas raras que compra Aldara en el supermercado”. Cada día aparece con algo más inesperado que el anterior. La joya de esta semana: una manzana gigante🤦🏻♀️

Hoy fuimos de excursión a Cahir, un precioso pueblo del condado de Tipperary, famoso por su castillo medieval, uno de los mejor conservados de Irlanda. El Castillo de Cahir, construido en el siglo XIII, está situado a orillas del río Suir y fue una de las fortalezas más imponentes de su época.


Antes de seguir, tengo que pedir perdón. El otro día dije que estábamos teniendo suerte con el tiempo… y lo gafé. Porque hoy nos llovió bastante. Aquí tenéis pruebas fotográficas de las chicas intentando taparse de la lluvia 😂

Nuestra querida Indiana Jones irlandesa (la guía) volvió a darnos un tour explicándonos toda la historia del lugar, los clanes, las batallas…

También hicimos una actividad muy chula: escribir en ogham, un alfabeto del siglo III a.C. usado por los antiguos pueblos celtas para grabar inscripciones en piedra o madera. Aquí teneis el de Xián:

En el centro del pueblo encontramos la estatua de Edmund Keating Hyland, uno de los pipers irlandeses más reconocidos del siglo XIX. Tocaba las uilleann pipes, una especie de gaita tradicional irlandesa que se toca con un fuelle en lugar de soplando.

Tras el tour, llegó la hora del lunch. Algunas de las chicas aprovecharon para volver a ir a un italiano🍝, y otras preferimos ir a visitar un mercadillo de artesanía. No puedo contar lo que compraron xq es sorpresa, pero os adelanto que había cosas chulísimas hechas a mano.

Para terminar la excursión, dimos un paseo por la orilla del río Suir, que me recordó un poco al paseo del Lagares, un sitio muy tranquilo y bonito.



Ese camino nos llevó hasta el Swiss Cottage, una casita de campo construida a principios del siglo XIX como refugio de recreo para la aristocracia. Está rodeada de naturaleza, parece sacada de un cuento y nos encantó.



Y hasta aquí la excursión de hoy!👋🏼