Nuestros últimos días en Norwich han estado llenos de momentos especiales, risas, emoción y alguna que otra lágrima. Ha sido el cierre perfecto para una experiencia que recordaremos siempre.
El sábado, muchos alumnos aprovecharon para quedar con sus buddies, sus compañeros nativos, y disfrutar juntos del día. Más tarde, nos reunimos todos para cenar en grupo, aunque nos faltó un poco de coordinación —¡no es fácil organizar a tantos cuando todos quieren cenar juntos!—. Aun así, fue una velada muy divertida y una forma bonita de compartir nuestro último día libre.
El domingo hicimos una excursión a Cromer, un precioso pueblo costero lleno de encanto. El tiempo no acompañó demasiado, pero la niebla le dio un aire misterioso que lo hizo aún más especial. Muchos echábamos de menos el mar, aunque todos coincidimos en que no hay nada como el de casa. El muelle era de película, y la actividad estrella fue, sin duda, la visita a los recreativos: entre todos consiguieron un montón de tickets y pudieron elegir sus premios (¡no os preocupéis, no gastaron demasiado! 😄). Durante el tiempo libre, algunos se animaron a probar el famoso fish and chips, una experiencia muy británica que no podía faltar.



El lunes, después de clase, tuvimos un encuentro con el Lord Mayor de Norwich, que vino a despedirnos y a la vez a dar la bienvenida a nuestros compañeros del Maristas, recién llegados a la ciudad. El grupo preparó cinco preguntas para él, y cinco voluntarios se encargaron de preguntar. Fue una experiencia muy interesante y un bonito gesto de despedida por parte de la ciudad.

El martes fue nuestro último día de clases, y los sentimientos estaban a flor de piel. Había ganas de volver a casa, pero también mucha tristeza por despedirse de los amigos que han hecho aquí. En la pequeña ceremonia de despedida, todos recibieron su diploma y hubo palabras, abrazos y emociones sinceras.

Y por la tarde, aunque el mal tiempo nos obligó a cancelar la actividad deportiva prevista, aprovechamos el tiempo libre para hacer las últimas compras y disfrutar de la ciudad.
El miércoles por la mañana la profesora Lauren nos había preparado una divertida búsqueda del tesoro por Norwich: los alumnos tenían que recorrer la ciudad, hacerse fotos en lugares específicos y competir por conseguir la foto más graciosa. ¡Hubo muchas risas, creatividad y momentos inolvidables!

Por la tarde, algunos aprovecharon su última tarde libre para reunirse con amigos y jugar una última partida de bolos. Sin duda, una manera perfecta de cerrar nuestra estancia en Norwich: todos juntos, riendo, compartiendo y disfrutando hasta el final.
Ahora ya estamos listos para ir al aeropuerto. Hay ganas y nervios por volver a casa, pero también mucha pena por despedirnos de esta ciudad que nos ha acogido tan bien y de una experiencia que nos ha dado tantísimo.
¡Aquí me despido familias! Nos volvemos con la maleta llena de recuerdos, amistades y aprendizajes… pero, sobre todo, con el corazón lleno de momentos que nunca olvidaremos. Muchas gracias por estas 3 semanas ¡nos vemos esta noche!.

















