Empezamos la segunda semana de clases con cielos grises e intentando desafiar el tráfico de la mañana para no llegar tarde. Parece que el sol que vimos los primeros días no va a volver, este sí que es el clima irlandés que nos habían prometido.

En clase de inglés con Mr. O’Driscoll
Entre clases de inglés, educación física y aulas de informática, los días empiezan a pasar más rápido. Los profesores hablan muy bien de nosotros, dicen que somos muy educados y amables. Es lo que tiene nuestro encanto natural 😉
El lunes empezamos la semana con buen pie, fuimos a la piscina a darnos un buen chapuzón. La piscina quedaba cerca del colegio así que fuimos caminando. Ya con el bañador y el gorro puesto nos metimos en el agua que por suerte estaba calentita y entre competiciones de natación y varios juegos de pasar la pelota el tiempo se pasó volando.

El martes después de clase volvimos a nuestra costumbre de probar deportes nuevos. Aunque el hockey ya lo conocíamos, aún no habíamos jugado en clase. Formamos tres equipos y nos íbamos turnando cada vez que alguien metía gol. Por suerte nadie salió herido por un golpe de palo. A ver si con eso nos ganamos la confianza del profe y nos deja jugar al fútbol algún día…

Y hasta aquí el resumen de estos dos días. Ya 100% adaptados a las clases y a la rutina (y aprendiendo mucho inglés) solo nos queda aprovechar al máximo el tiempo que nos queda en Dublín para no tener regrets al volver. ¡Hasta la próxima!