El viernes tuvimos un día lleno de eventos en el instituto. Empezamos por clases de conducir. Así como leéis, en este instituto hay un programa para que los alumnos aprendan a conducir y además aprendan mecánica básica del coche. No todos tuvieron la oportunidad de ir a esta clase ya que es una vez cada tres semanas, pero sin duda fue una muy buena experiencia.

Samuel y Jorge en la clase de español describiendo cómo son sus institutos en España a los alumnos irlandeses.

Saúl conduciendo el coche de la autoescuela. ¡Con el volante a la derecha!
Otra cosa que empezamos a notar es que las clases en Irlanda son más fáciles que en España. Eso y que ven muchas películas en clase.
Ya por la tarde nos dirigimos a Blanchardstown, el centro comercial más grande del país, que justo queda en la zona de Dublín en la que estamos. Con más de 180 tiendas, restaurantes y un cine IMAX, nosotros fuimos a jugar a los bolos. Algunos tuvieron más suerte que otros, parecía que las bolas estaban trucadas, algunos hacían pleno tras pleno… pero lo mejor fue que Adrienne, nuestra coordinadora local, nos trajo sweets para inaugurar el fin de semana.


El sábado fue nuestro día libre, así que aprovechamos para pasar tiempo con las familias de acogida, ir al centro de Dublín y para pasearnos por los centros comerciales. Y también para dejar descansar a nuestro monitor.
El domingo tuvimos excursión a Howth, un pueblo costero al este de Dublín y uno de los puntos más al este de la república. Para ir hasta allí cogimos el DART (cercanías) del centro de Dublín al centro de Howth. Nada más llegar fuimos directamente al muelle para ver las focas que nadaban por ahí en busca de algún turista despistado al que se le cayera el fish & chips al agua.

Después de hacer un par de fotos comimos para tener energía para la caminata. En total tardamos dos horas entre ida y vuelta, paseando por la preciosa costa irlandesa y admirando sus acantilados y tirando piedras al mar. Al principio íbamos un poco lento, así que el profesor que nos compañaba nos animó a trotar para entrar en calor y aligerar el paso. Quizás no todo el mundo estaba muy contento con eso de ir más rápido cuesta arriba, pero la estrategia funcionó. Al final terminamos 10 min antes de la hora prevista y pudimos llegar al mercado de Howth y disfrutar el tiempo libre.

Una vez en el mercado nos dedicamos a observar los diferentes puestos y comprar algo dulce para merendar. Algunos más cansados que otros, fuimos a la estación de tren para volver a casa. Al final tuvimos un día redondo: pueblo nuevo, focas, caminata, fotos y mercado. ¡Ya estamos listos para empezar la segunda semana de esta experiencia en Dublín!



