¡Hola de nuevo, familias!
Vuelvo por aquí para contaros cómo hemos acabado la semana.
El viernes, como los estudiantes del Transition Year no tienen clases en el high school, sino que realizan prácticas y trabajos en diferentes lugares fuera de la ciudad, ¡tuvimos clases para nosotros solos!
Por la mañana, empezaron con una buena dosis de inglés. Además de aprender y practicar el idioma, cada uno creó su propio pasaporte personal. A continuación, se dirigieron al aula de Technology, que es una de las mejores del colegio, ¡por no decir la mejor!
El profe les dio libertad para escoger el diseño que quisieran y, una vez decidido el dibujo, lo enviaron a la máquina de grabado láser. Después, les entregó a cada uno su lámina y empezó el trabajo de lijado para dar forma a sus llaveros. ¡Pronto se dieron cuenta de que lijar es un trabajo duro! Después de una buena sesión, acabaron reventados (jajaja). ¡Les costó sudor y esfuerzo dejar bien lijadas las esquinas!

Como no dio tiempo a terminarlos antes del lunch break, continuarán la semana que viene para poder llevárselos terminados a España.
Después llegó el descanso para comer, que aprovechamos para estar todos juntos y charlar sobre cómo iba el día. Al acabar, ¡tocó mucho deporte!
En P.E. (Educación Física) lo pasaron genial. En el pabellón, comenzaron con un calentamiento y varios juegos en grupo, y después pudieron demostrar sus mejores habilidades con los tiros a canasta.
Cabe decir que Romeo juega con ventaja y que, en su caso, está totalmente inmerso en la vida del colegio, ya que algunos días aprovecha los recreos para entrenar con el equipo de baloncesto del centro.
Una vez terminada la jornada escolar, Joe nos esperaba allí mismo, en el pabellón, para realizar la actividad de la tarde: ¡unas olimpiadas de juegos tradicionales! Hubo carreras de carretillas, carreras de obstáculos y pruebas de equilibrio. Se hicieron dos rondas en las que participaban por parejas. Después, las parejas ganadoras de cada ronda se enfrentaron en una final para decidir quién se llevaba la victoria.

Debo decir que, con la carrera de carretillas, ¡nos echamos unas buenas risas!
Como todos los días, terminamos la actividad y nos fuimos a comprar algo para merendar antes de coger el bus de vuelta a casa a las 17:45 h. ¡Ya tenemos nuestra rutina totalmente integrada!
El sábado no tuvimos que madrugar tanto. Los chicos cogieron el bus en Tipperary con Joe sobre las 10:00 h, mientras que las chicas y yo nos subimos en Cahir para ir todos juntos a Clonmel.
Al llegar, dimos una vuelta de reconocimiento por el centro comercial (hay quien está probando todas las colonias posibles en cada sitio al que vamos, jajaja). Media hora después, nos pusimos en marcha hacia la bolera.
¡Fuimos los primeros en llegar, así que teníamos toda la bolera para nosotros solos! Nos dividimos en cuatro grupos de cinco personas, aunque he de reconocer que yo me uní a uno de los grupos de las chicas porque no podía resistirme a tirar unos bolos.

Jugamos dos rondas y los primeros ganadores fueron Jorge, Santiago, Daniela y Ruth, ¡pero los demás tampoco se quedaron atrás! La verdad es que tienen muy buena puntería.
Nos lo pasamos muy bien y alguno incluso aprovechó para jugar en otras máquinas recreativas que había allí.
Cuando terminamos, volvimos al centro de Clonmel, donde tuvieron tiempo libre para pasear y comer. La mayoría, por no decir todos, acabaron en McDonald’s. Y es que, aparte de que les encanta, ¡es uno de los sitios más baratos! Jajaja. Mejor ni os contamos los precios de Irlanda…
Después, quedamos con Joe a las 16:45 h en el meeting point para caminar todos juntos hasta la estación de tren. Las chicas y yo nos despedimos en Cahir, mientras que los chicos continuaron hasta su parada. ¡Tocaba cenar y descansar después de un día muy completo!
Hoy, domingo, toca disfrutar de nuestras host families, aprovechar esta penúltima semana aquí, hacer planes y, por supuesto, ¡seguir practicando inglés!
Os seguiré informando de nuestras aventuras.
¡Un abrazo!