Seguimos reportando desde Exmouth 🥰
El jueves pasamos la mañana en el St Luke’s, y al salir nos fuimos a la academia de Hello Exmouth donde tuvimos una tarde de juegos.
Empezamos con el bingo, lo cuál parecería fácil y común. Pero, lo curioso fue que les costaba horrores entender los números en inglés! Cada vez que George cantaba uno, se veían miradas perdidas, y se oía a alguno que decía: ¿Qué ha dicho?

Acabé por escribir los números en la pizarra para aligerar la partida. Parece que el acento British no cala aún!
Después jugamos al Splat, un juego típico inglés en el que hay que reaccionar rápido y “disparar” con la mano cuando se te señala mientras gritas ¡Splat! Sabela ganó las tres partidas seguidas. ¡Las tres! George, el monitor, decía que no había visto nunca nada igual. Tiene unos reflejos que ya los quisiera yo. Sería buena policía.


Luego hicimos una actividad de “diseño”. Les dimos materiales de todo tipo (papeles, bolsas, plásticos, etc) y tenían que crear un traje con lo que encontraran para después hacer un desfile. Yo y dos compañeras de Hello Exmouth fuimos parte del jurado.
Se presentaron cuatro modelos: Abril, Carlos, Sabela, y Hugo Romero. Todos los trajes estaban genial y ellos lo hicieron muy bien, pero Hugo fue el claro ganador: su traje era muy original, pero es que desfiló con una seguridad que parecía de pasarela profesional.

Aunque se ha de recordar que Hugo González, Mateo, y Abel fueron los co-creadores de esta obra de arte.

A esas alturas de la tarde, ya había más de uno con hambre, lo que deja claro que todavía no se han adaptado del todo al lunch inglés. (Menos mal que el viernes tocaba una actividad que, por fin, iba de comer.)
El viernes despues del último día de la semana en el instituto, fuimos a Topsham, un pueblecito pequeño, pero con encanto. Dimos una vuelta, hicimos algunas fotos y disfrutamos del paisaje. Es tranquilo, bonito y tiene ese aire inglés de sitio donde parece que nunca pasa nada, pero donde se puede tomar algo muy británico y tipico de Devon: el cream tea.


No a todo el mundo le encantó. El sabor del té con leche es un poco peculiar… Pero algunos lo disfrutaron muchísimo. Hugo González, por ejemplo, se tomó cuatro tazas seguidas. Yo temía que le diera un sugar crash por tanta teína y azúcar… pero al final la que acabó pasada de vueltas fui yo. No suelo tomar azúcar, y estuve toda la tarde hiperactiva perdida.

Aun así, hubo alguna queja de hambre antes de lo esperado.
A la vuelta a Exmouth, nos quedamos charlando, jugando al fútbol, e improvisando flexiones para bajar un poco las calorías de la tarde.


Y así terminamos la primera semana. Pero no acaba aquí. El fin de semana también nos dejó y dejará muchas anécdotas que contar… ¡ya os las compartiré en la próxima entrega!